jueves, 31 de enero de 2013

Rabaseda saca pecho ante el Montepaschi (85-66)

El alero de Ripoll (4/4 en triples) disfruta en un monólogo azulgrana dirigido por Huertas y con Tomic renacido

Rabaseda, durante un partido - FCB.

A Xavi Rabaseda (Ripoll, 1989) le queda menos de un mes para soplar las velas de su 24º aniversario. Hace seis años sobresalía en el Cornellà –entonces filial azulgrana– y menos de cuatro de su estreno en la Liga ACB con el Barça contra el Granada. En 2010 se marchó cedido al Fuenlabrada donde se curtió y dio varios pasos adelante para volver atrás tras regresar al club azulgrana, donde en su primera temporada completa contó con muy pocos minutos y apenas tuvo tres chispazos, ante la Penya en Badalona, justo antes de la Copa del Rey de Barcelona donde brilló en cuartos ante el Lucentum, y en una derrota en el Palau ante el Cajasol. Rabaseda fue un puñal sumando once triples de 13 intentos, cogiendo autoestima. Cuatro de cuatro desde más allá de 6'75 y 16 puntos sin fallo (hasta ahora llevaba 29 en la Euroliga) fueron esta vez los números del alero de Ripoll ante un Montepaschi Siena que llegó al Palau invicto en el Top 16 y se fue trasquilado (85-66). Rabaseda fue quien puso punto y final al encuentro con dos triples consecutivos, una penetración y un alley-oop servido por un Huertas ascendente (10 tantos y cinco asistencias). Aunque no hubo otro más destacado que Tomic, que salió de un bache personal de juego con un recital (20 puntos, cinco rebotes y otros tantas asistencias). A la espera del Caja Laboral-Khimki de este viernes los azulgrana se colocan líderes en solitario del grupo F con cinco victorias como el propio Montepaschi.

Siempre le faltaron recursos al conjunto italiano y a su entrenador, Luca Banchi, petrificado ante la caraja de Bobby Brown, sustituto de McCalebb y que promediaba 20'5 puntos. Brown, una de las grandes sorpresas del torneo, cumplió con la estadística (19), pero lo hizo sobre todo cuando el Montepaschi ya no tenía opciones. Su equipo echó de menos su puntería ya en el primer cuarto (18-13). Brown se había obcecado con tirar triples ante un Barça que defendía mejor y masticaba las jugadas con Huertas como director y Tomic en todos los sitios, incluso como asistente. Al dueto se les añadió Rabaseda para firmar diez puntos casi sin pestañear que contribuyeron a que los azulgrana se despegasen en el marcador (43-25 a los 18m 38s).

Antideportiva a Jawai

No bajaron el pistón los locales tras el descanso. Continuó igual de certero Tomic para anotar y para asistir a Wallace, que también quiso sumarse al festival del Barça ante unos visitantes que no daban pie con bola. Seguían fallando triples, con Brown como jugador más terco, y Sanikidze no era capaz de machacar el aro solo y cogía el rebote él mismo. Sólo faltaban los confetis en el Palau. Un buen rollo que sólo se rompió puntualmente tras dos manotazos de Hackett a Jawai, que se revolvió con otro al cuello de su rival. Los árbitros sólo le pitaron antideportiva a Jawai y Hackett se llevó una simple personal.

En el último cuarto el pívot azulgrana se tomaría venganza deportiva con tres mates que hicieron saltar al público y sonreír a Ingles, que en los últimos días se ha visto bastante lejos del Palau. Al final el Barça, ante la negativa del Valencia Basket de intercambiar a Kelati por el propio Ingles, ha apostado únicamente por Oleson, que no puede jugar en la Euroliga y vio el partido junto al lesionado Juan Carlos Navarro. Sí reapareció Sada, capaz de inquietar a Brown en un partido muy especial para Rabaseda, el mejor de su carrera en Euroliga, pues su anterior marca era de ocho puntos: “Esto va a rachas. Estoy contento de entrar en el equipo”.

BARÇA 85 (20+28+20+17): Huertas (10), Ingles (2), Wallace (5), Mickeal (8) y Tomic (20) -quinteto inicial-, Sada, Jasikevicius (8), Rabaseda (16), Lorbek (5) y Jawai (11). MONTEPASCHI SIENA 66 (13+16+18+19): Brown (19), Eze (12), Kangur (4), Janning (4) y Moss (5) -quinteto inicial-, Rasic (6), Sanikidze (2), Lechthaler y Hackett (14). Árbitros: Radovic, Boltauzer y Lottermoser.  

domingo, 27 de enero de 2013

Un oro exprés

España alcanza su segundo mundial tras reducir a nada a Dinamarca (35-19)

Alberto Entrerríos levanta el trofeo de campeón del mundo, el segundo de la selección - EFE. 

Con la agilidad de un gato y los reflejos de un camarero que salva la bandeja, Sterbik volvió a sacarle otro balón casi imposible a Noddesbo, frustrado en la pista y ante los medios: “No sé qué nos ha pasado, pero nunca había visto a un equipo jugar así”. Seguramente el pivote del Barça no se podía sacar de la cabeza las otras once paradas de Sterbik en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Tampoco ésa, tan inmensa, que provocó el gesto que resumió una final que no existió: Valero Rivera se pasó la mano por la cabeza mientras sonreía sin parar. Se decía a sí mismo que la realidad era mucho mejor que cualquier sueño, por más optimista que fuese, “imposible que una película acabe mejor”. Porque España maniató de principio a fin a Dinamarca, que llegaba como conjunto más goleador y quedó paralizado, admirado e impotente ante el ciclón español, dominador absoluto al descanso (18-10) y que llegó a ganar 29-12, justo cuando Valero gesticuló de ese modo. El resultado (35-19) es la mayor diferencia en una gran final de balonmano y supuso la mejor de las despedidas para uno de los iconos de este deporte, para el capitán Alberto Entrerríos, que tras su partido 238 se despidió de la selección contribuyendo al segundo oro mundialista de su historia. Él, como Albert Rocas, también estaba en Túnez 2005 con el sello de Juan Carlos Pastor. 

La final resultó una fiesta con público para España, que dominó siempre a pesar de sacar un equipo inicial sin Víctor Tomàs, Sarmiento o el propio Alberto Entrerríos. Valero preveía un partido de largo recorrido y apostó por secundarios principales como Cañellas que dijeron que ahí estaban ellos, como Valero Rivera júnior, el hijo del entrenador que ha demostrado con goles que su plaza no ha sido un regalo por parentesco. Siempre inconmensurable en defensa, España redujo a nada a Dinamarca, quien le había apartado de la final del Mundial de Suecia en 2011 y del Europeo de Serbia el año pasado. El técnico danés, Ulrik Wilbek, siempre tan expresivo y provocador, estaba congelado. Más se quejaba Landin, uno de los mejores porteros del mundo, que sólo pudo impedir seis de los 23 tiros que recibió ante un rival que empezó como un cohete con Antonio García, otro emigrante en Francia, en el PSG, como Sierra, a quien Valero concedió los últimos minutos. Una decisión con la que también premiaba el partidazo de Sterbik, recibido como un héroe por el banquillo. 

El discurso de España se escribió del puño y letra de cada uno de los jugadores, con buena caligrafía y sin medias tintas. Una respuesta adecuada a una oportunidad histórica de ganar en casa, en el escenario, por ejemplo, de la primera Copa Davis y donde se organizan continuamente conciertos de cantantes y grupos internacionales. La melodía de la selección fue puro rock, el camino que quiso tomar en su momento Alberto Entrerríos, a quien su mentor, Alberto Suárez, le aconsejó un día con buen criterio: “Ya que lo mejor que se te da es jugar al balonmano, tienes que luchar por ser el mejor”. Y el chaval lo hizo para suerte del balonmano español. Como Mateo Garralda en Túnez hace casi ocho años ante Croacia, Entrerríos levantó el trofeo como campeón mundial. Entonces la copa tenía forma de láminas de papel. Ésta representaba a un jugar de balonmano armando el tiro. Una imagen personalizada para aplaudir la obra de este grupo que aplaudía al podio antes de subirse y que hizo que un rival mayúsculo pareciese poca cosa.   

Jasikevicius completa una remontada de corazón

Sostenidos por Huertas y Lorbek, los azulgrana se sobreponen a la ausencia de Sada y Navarro para resolver en la prórroga ante un Bilbao Básket que gobernó casi siempre (87-85)

Jasikevicius se exhibió ante el Bilbao Basket - FCB. 

Parece enfadado con todos e incluso consigo mismo. Sarunas Jasikevicius (Kaunas, Lituania, 1976) no hace concesiones nunca. Es sinónimo de profesionalidad, responsabilidad y coraje y su batuta empieza a notarse en un Barça que tiene asumido que Juan Carlos Navarro tiene que dosificarse –esta vez duró apenas cinco minutos en pista y se fue tras notar molestias en los isquiotibiales y es duda para la Copa del Rey– y que vio cómo perdía también a Sada –se resistió de una lumbalgia– en un inicio donde los azulgrana fueron estatuas en defensa y no tenían confianza en ataque. Liderados por Vasileiadis y Hamilton, el Bilbao Basket se plantó con un 0-12 (a los 4m 32s) y gobernó el partido prácticamente los 40 minutos, pues sólo concedió dos empates (25-25) y el 73-73 con el que Jasikevicius forzó la prórroga con dos tiros libres. Justo antes Vasileiadis, infalible desde la línea de personal sobre todo en los momentos calientes, falló uno y Hamilton (4/4 en triples) pisó la línea después de que Huertas fallase otro. El brasileño (19 puntos) fue el agitador del Barça en la primera parte y recibió el recambio de Lorbek (18) y Jawai (soberbio con 12 puntos y 14 rebotes). Y, claro, Jasikevicius, al que no necesitó un triple prodigioso, sino que sacó su DNI, que marca que el próximo 5 de marzo cumplirá 37 años. Saras se destapó para completar una remontada de corazón con su seguridad en los tiros libres y su lectura de juego. Vasileiadis tuvo el triunfo de los visitantes en sus manos, pero falló el triple y Jasikevicius cogió el rebote, enseñó los dientes y con el silbato del árbitro sonrió por fin (87-85).

No hubo pausa en un partido eléctrico en el que el Barça hizo de tripas corazón ante un Bilbao Basket que sigue siendo un rival de peso pese a sus cambios de plantel. Vasileiadis continúa siendo su lanza y en poco más de cinco minutos acumulaba ocho puntos y se había rifado a Navarro, sustituido por Abrines, que jugó tantos minutos (25) como en los últimos tres partidos de Liga. La perla azulgrana hizo cuanto pudo en un equipo rescatado por Huertas, valiente para asumir los ataques cuando nada funcionaba y anotar apenas sin fallos. El base brasileño se asoció con Lorbek y entre ambos empataron la cita a 25 (a los 14m 5ss), mientras Vasileiadis lo seguía en el banquillo tras dar el susto tras pisar al árbitro e irse cojeando y enfadado con quien se había puesto en su camino.


La perseverancia de Jawai

El contratiempo no alteró al Bilbao Basket, que volvió a dar otro paso adelante con Mumbrú, los triples de Hamilton y Pilepic y que llegó a escaparse (42-53 a los 27m 49s) tras la enésima jugada del escurridizo Zisis. Rakovic tenía todas las facilidades del mundo en la zona y Tomic parecía homenajear a Kasun, aquel pívot que pasó desapercibido por el Palau y que se cargaba de personales en un suspiro. Tomic, hasta ahora el único jugador del equipo, ha bajado su rendimiento. La suerte para los azulgrana es que Jawai cogió el testigo y estuvo omnipresente y perseverante, como en plena remontada local, cuando hizo dos palmeos seguidos para anotar (65-69 a 1m 56s). Abrines con un triple y Jasikevicus con una canasta de dos habían dado el primer paso, que Lorbek y Rabaseda continuaron desde más allá de 6'75.

Quedaba el último triple de Hamilton (68-77) e incluso el marcador se puso nervioso ante la tensión del partido: se marcaron como restantes 24'8s, 24'2s, 22'9s, 24s y, finalmente, 24'1s. Todo un mundo en baloncesto y suficiente para ver seis tiros libres, dos fallados por Vasileiadis y Huertas y dos convertidos por Jasikevicius, que forzó en su prórroga, momento en el que el Barça tuvo su primera ventaja con otros dos tiros libres de Jawai, y Mickeal puso su única canasta (1/10), mientras Saras siguió siendo el alma del Barça a pesar de las sacudidas de Hamilton y Vasileiadis, que a diez segundos puso el 84-83 y a 8'1s el 86-85. Mickeal metió un tiro libre y Vasileiadis no acertó con un triple que encogió el corazón del Palau, agradecido por contemplar una remontada de corazón y con el sello de Jasikevicius y de un grupo infatigable esta vez en un curso difícil. Desde Huertas a Lorbek pasando por Jawai.

BARÇA 87 (15+14+18+26+14): Sada (-), Navarro (-), Mickeal (8), Wallace (-) y Tomic (4) -quinteto inicial-; Jawai (12), Huertas (19), Abrines (5), Rabaseda (7), Lorbek (18) y Jasikevicius (14). BILBAO BASKET 84 (20+12+21+20+12): Raúl López (-), Vasileadis (24), Mumbrú (10), Hervelle (-) y Hamilton (21) -quinteto inicial-; Zisis (12), Pilepic (5), Grimau (3), Moerman (-), Rakovic (10) y Samb (-). Árbitros: Martín Bertrand, Martínez y Sacristán. Eliminaron por cinco faltas personales a Tomic (m.38) y Mumbrú (m.45). 4.700 espectadores.  

sábado, 26 de enero de 2013

Anna Cruz no tiene precio

La escolta internacional anota la canasta decisiva (61-63) a tres segundos para dar el triunfo a Rivas Ecópolis ante un Uni Girona corajudo y liderado por Jornada y Monroe



Anna Cruz, durante un partido - FEB.

Un líder es capaz de sobreponerse a las circunstancias, a un partido discreto personal o del grupo, y no dudar en los momentos decisivos. A un líder no le importan los números que acumule, sino la próxima jugada, aunque sea la última y en caso de no coger el rebote pueda permitir un contraataque sencillo del rival. Así que Anna Cruz (Barcelona, 1986) no tuvo dudar para botar y botar la pelota, fintar a Noemí Jordana, la artífice de la remontada local, y lanzar con convicción pese a que tenía un día negado con la puntería, pues había fallado sus cuatro triples y seis de los nueve tiros que había intentado. Pero Anna Cruz acertó a 3'2 segundos y en la última acción obstaculizó lo suficiente a la propia Jordana para que ésta lanzase un triple demasiado corto para un Uni Girona que una vez más se quedó a medio paso de vencer a un grande como Rivás Ecópolis. El conjunto de Miguel Méndez las pasó canutas para vencer por 61-63 y resarcirse de la derrota ante Perfumerías Avenida, la única que lleva en la Liga.

“La idea era ganar el partido como fuera”, reconoció Cruz, “hemos sufrido muchos altibajos”. Los sufrió su equipo y Uni Girona en un partido que funcionó como si fuese una final de Grand Slam resuelta en el quinto set. A ambos equipos les faltaba regularidad: o hacían las cosas fatal o resurgían de manera prodigiosa. Y quien carburó al principio fueron las visitantes, bien predispuestas en defensa y batalladoras en el rebote que se escaparon 7-22 (9m 40s) gracias a Nicholls, que parecía tener un imán con la pelota, y a Kurasova y Cruz, que empezó fina. Bloqueado, Uni Girona sólo era capaz de responder Monroe, la única en anotar en todo el primer cuarto (9-22).

Sarr rompió la preocupante estadística del conjunto de Anna Caula, a quien puso en órbita Noemí Jordana con su dirección y un par de triples consecutivos. Jael Freixanet se marcó otro par más y Monroe concretó la remontada (30-28 a los 18m 07s). “Siento rabio y frustración, pero estos partidos nos hacer crecer”, confesó Caula, satisfecha con la respuesta del equipo, que llegó a dominar por 38-33 (a los 23m 28s) tras un chispazo de Feaster, desacertada en el tiro (2/10), pero incansable en otras facetas (cuatro asistencias y ocho rebotes). Tampoco estuvo fina Carbó (1/7) y las locales echaron también en falta más nervio de Bravard en la zona.

Nicholls volvió a anotar y Cruz supo dar otro paso más junto a Kurasova para lanzar otra vez a Rivas Ecópolis (44-52 a 9m 25s). Pero no, tampoco se vino abajo Uni Girona, catapultado por Monroe –máxima anotadora con 21 puntos– y Jordana que a un par de errores con un pase respondió con dos triples, uno con tiro adicional. Henry (14 rebotes) sostuvo a las visitantes, que aplaudieron a rabiar a Cruz con su última demostración de liderazgo. Es la jugadora de la Liga. No tiene precio.      

Ivaylo Dimitrov: “Si un jugador ve que hay más salida en el arbitraje, ¿para qué va a jugar?”

Entrevista de Cronómetro de Récords al técnico del CN Montjuïc, de División de Honor de waterpolo

Ivaylo Dimitrov entrenando a un grupo de chavales del club. 

Fuera caen cuatro gotas finas que le dan un toque más melancólico a un paisaje encantador repleto de naturaleza y más de siete hectáreas dedicadas a la práctica de muchos deportes: tenis, pádel, gol, frontón o natación. Dentro, en una oficina del CN Montjuïc, Ivaylo Dimitrov, técnico del primer equipo de waterpolo masculino de División de Honor, envía el acta del partido [derrota ante el Waterpolo Navarra por 4-10] a la federación mientras atiende a Cronómetro de Récords. 

Toni Delgado / Montjuïc   

– “Para un partido que nos va más o menos bien…” has dicho al final del primer tiempo.
A veces no tienes que ser tan duro. No estaba mal el partido, de verdad. Me ha gustado. Tácticamente jugamos bien. ¿Qué es lo que nos falta más? Meter el gol. Fallamos mucho, pero  por lo menos en defensa estuvimos bien e hicimos contraataques. Si los hubiésemos metido, el resultado por lo menos sería decente contra un equipo como Navarra, que tiene los jugadores que tiene y contra el que podíamos haber quedado 8-10, por ejemplo. Para que no nos metan tantos goles tenemos que evitar que nos hagan tantos contraataques. Hablo de experiencia. Ellos son más listos. Me refiero a fallar un pase cuando lo mejor es tomar otra solución o no quedarse mirando en vez de volver atrás. Falta experiencia.

– Lo que no os ha faltado son las ganas, la combatividad.
No, hoy [por el sábado 19 de enero] ha estado bien. Durante toda la semana. Hemos entrenado el lunes y el martes contra el Barça, y nos pasaba lo mismo: en defensa estábamos bien y en ataque nos faltaba el gol.

– ¿Qué se le dice para sacar lo mejor a los jugadores de un equipo al que, como dices, le falta experiencia y aún no ha puntuado?
Tienes que ir buscando el momento. Yo me pongo siempre duro. Si tuviéramos dos o tres mayores de alto nivel para que les viesen entrenar y cómo lo hacen sería otra cosa. Estos vienen de jugar en Tercera regional y han pasado a División de Honor y no tienen ni el nivel ni la costumbre de entrenar así. No les puedo decir “¡muy bien, chavales!”. Si lo hacen bien, se lo diré. Si me haces un contraataque y fallas el gol, has hecho un contraataque que tenías que hacer. Está bien. Luego lo meterás. Mi mentalidad es ser duro. No son chavales hechos.

– ¿Cómo los curtes? ¿Cómo les das ese toque de atención?
Les pico. Ahí dentro tienes que estar luchando, no debes esperar que se acabe el partido y a ver si alguien mete el gol o a ver si falla. Tú tienes que buscártelo, como en la propia vida.

– Supongo que eso, más que enseñarlo, tiene que verlo el propio jugador.
Sí, poco a poco hay gente que se da cuenta y lo hacen bien.

– Dos jugadores comentaban entre ellos “por lo menos no hemos hecho el ridículo”.
Estoy de acuerdo. Es el mejor resultado que hemos hecho, 4-10. Bueno, no contamos al Helios, porque es un equipo del nivel de los que tenemos que ir a ganar. Se ha visto que sabemos jugar, tácticamente se ha estado bien. Esta semana estoy muy contento, aunque nos falte el gol.

– Que falta quizás por inexperiencia, pero también por la confianza.
Si has hecho un contraataque perfecto y lo fallas no te puedo echar la bronca. Has hecho tu trabajo. Pero llega un momento que después de tres o cuatro fallos…

– ¿Cuándo decides ser entrenador de waterpolo y qué es lo que te atraía de intentar enseñar tus conocimientos a un equipo?
Bueno… Ahora mismo no te puedo decir nada. Llevo toda la vida haciendo esto y es una pena la situación económica en la que estamos y la del deporte en general. Y esa pregunta… ¿Cómo te lo explico? Es que lo sientes dentro. No he ganado mi dinero, pero estoy contento y alegre, aunque triste por la situación en la que estamos.

– ¿Qué soluciones podría haber?
¿La solución? No es tan fácil. Tiene que venir de la base, hacer cambios desde la misma federación. Es muy difícil. Es un tema sobre el que si nos pusiéramos a hablar nos llevaría mucho tiempo. El cómo desarrollar un deporte, no sólo el waterpolo. Un jugador ahora mismo se pregunta directamente por qué juega a waterpolo. ¿Es un hobby? Un chaval de 17 años ya puede estar arbitrando. Se puede preguntar para qué va a ir a entrenar cada día y cansarse tanto si puede arbitrar. Hoy en día, tal y como está hecho el mundo, es todo muy comercial. Si un jugador ve que hay más salida en el arbitraje, ¿para qué va a jugar?

– Seguramente por culpa de los que han hecho trampas o han hecho malas gestiones, empezando hacerlas según su conveniencia.
Es difícil hoy en día. Si voy a sacar al final de mes 400 euros arbitrando ocho partidos… La misma federación se debe dar cuenta. Jugadores como en Hungría, Croacia, Serbia que están entrenando no tenemos. Antiguamente se hacían nueve o diez entrenos cada semana y últimamente haces como máximo cinco, si te vienen cada día. Porque los chavales no te vienen, y es normal.

– Es eso, o están muy enamorados por el deporte o no tienen otro incentivo.
Hay que preguntarse: ¿quién juega entonces? ¿El árbitro? ¿La Federación?

– No se cobra entrada en los partidos del CN Montjuïc.
No se paga entrada. En Estados Unidos se busca un show o que esté relacionado con la universidad. Aquí no tienes show en las piscinas. La gente habla de fútbol, que no es un deporte para mí. Es un negocio. Este invierno he estado viendo biatlón. Compara las horas que tienen que entrenarse con las que dedica un futbolista.

jueves, 24 de enero de 2013

Ingles y Mickeal recomponen al Barça en Vitoria (79-90)

Actuación prodigiosa de los azulgrana, que rompen la racha de 17 victorias consecutivas de un Caja Laboral discontinuo

Mickeal estuvo soberbio ante su ex equipo - FCB.

No hay amor más poderoso que el que se siente por uno mismo. Una fuerza impagable, especialmente en momentos de duda e incertidumbre. Como los que vive Joe Ingles casi desde que aterrizó en Barcelona. El australiano ha perdido la cuenta de las veces que se ha hablado de que figuraba en la lista de bajas o era un jugador prescindible. De hecho, en los últimos días en algunos medios se incluía a Ingles, con contrato hasta el final de curso, en una operación con Estudiantes y que acabaría con Carl English, máximo anotador de la Liga ACB en el Palau; en otra que implicaría a David Jelinek, que ficharía por el Caja Laboral y Brad Oleson pasaría al Barça; o en una tercera que en la que el aussie aterrizaba en Fuenlabrada y Feldeine en Can Barça. Ajeno a los rumores y acostumbrado a ser cuestionado, Ingles se reivindicó en un escenario con pedigrí, un Fernando Buesa Arena ante más de 15.000 espectadores y que a principios de febrero rugirá por la Copa del Rey. Ingles marcó el camino a su equipo ante un Caja Laboral renovado con Tabak al mando y que acumulaba 17 victorias consecutivas con una puesta en escena contundente para dar la vuelta a un partido que los azulgrana empezaban a ver imposible (19-11 a los 6m 9s). En un suspiro el australiano se marcó dos triples y otro par de contraataques y tiros libres para poner por delante de nuevo a los azulgrana (34-35), que gobernarían el encuentro hasta el final, a pesar de la gran réplica de San Emeterio y Lampe. Ambos se toparon con un extraordinario Mickeal, protestón con los árbitros cuando fue sustituido por Ingles al principio, e imparable después para acabar firmando 23 puntos con 10/11 en tiros de dos en el feliz retorno, con triunfo por 79-90, a la competición de Navarro, que empató a 421 triple con su amigo Basile como máximo triplista de la Euroliga, en la que también superó los 3.000 puntos. La Bomba es el primero en conseguirlo. Barça y Caja Laboral empatan a cuatro triunfos en el grupo F, los mismos que Montepaschi Siena, que recibe mañana al Besiktas.

Hubiese sido imposible que el Barça aguantase el ritmo del Caja Laboral, rápido y conciso en un inicio en el que circuló a su antojo la pelota. Lampe empequeñeciendo a Tomic y Sada perdido ante Heurtel. Débiles en el rebote, que parecían dar por perdido, los azulgrana no daban réplica al dispendio físico local con Milko Bjelica como hombre de referencia y Lampe como ayudante de calidad. Con Tomic lleno de dudas y el resto de sus compañeros estaban bloqueados cerca del aro y redujeron las distancias porque Jawai sabía procurarse unos tiros libres que no fallaba y los visitantes, con Navarro e Ingles inspiradísimos, minimizaban sus carencias de juego a base de lanzar triples casi sin fallo (5/7 en el primer cuarto). 

Irrupción de San Emeterio

Los azulgrana fueron conscientes de que de ser así el partido no tenían nada que hacer porque era imposible mantener ese acierto tan excelente desde más allá de 6'75. Así que los visitantes se pudieron el mono de oficio en defensa, por más que San Emeterio les hiciera un traje con diez puntos en un segundo cuarto que cerró Mickeal (47-50) y en el que Tomic empezó a carburar ante un Pleiss irrelevante –al contrario del partido de ida en la Liga– y Milko Bjelica, que fue de mucho a muy poco. Un dato resumía la extrema concentración de ambos equipos al descanso: cuatro pérdidas de los locales por las dos recuperaciones y otro par de pérdidas.

Con San Emeterio en el banquillo y Mickeal inalcanzable los azulgrana pudieron sentenciar el partido tras un mate de Jawai (54-67 a los 27m 22s), justo después de que el propio San Emeterio entrase por Nocioni. El recambio fue el perfecto y en un momento se marcó dos canastas, otro par de acciones de Lampe y la salsa de Nemanja Bjelica perpetró un parcial de 14-2 a 8m 32s (8m 32s). La que pudo haber sido la enésima remontada del Caja Laboral de Tabak se quedó en el broche final de un Mickeal soberbio capaz de cualquier cosa que puso las cosas en su sitio. El ex jugador local no quería un final de sobresaltos y sentenció el partido casi sin pestañear.

CAJA LABORAL 79 (28+19+13+19): Heurtel (2), Oleson (6), Nocioni (9), Lampe (21) y M. Bjelica (11) –quinteto inicial–, Cook (6), N. Bjelica (11), San Emeterio (14), Pleiss (0), Causeur (2) y Cabezas (0). BARÇA 90 (27+23+19+21): Sada (9), Navarro (11), Mickeal (23), CJ Wallace (3) y Tomic (11) –quinteto inicial–, Jawai (8), Huertas (2), Ingles (12), Lorbek (9), Jasikevicius (2) y Rabaseda (0). Árbitros: Lamonica, Zamojski, Javor. 

miércoles, 23 de enero de 2013

Esteban Rodríguez: “El fútbol femenino te sorprende”

Cronómetro de Récords entrevista al técnico del Sporting Comarca Llanos de Olivenza

Esteban Rodríguez, en un entrenamiento con el equipo - Mireia Olaiz. 

Sale del vestuario cargado con dos bolsas de equipaje. Hace poco más de cuarto de hora que su equipo ha perdido por 4-0 contra el primer equipo del Barça de fútbol femenino. Por delante le quedan varios kilómetros de viaje hacia Extremadura, pero antes el técnico del Sporting Comarca Llanos de Olivenza atiende a Cronómetro de Récords en la Ciudad Deportiva Joan Gamper. 

Toni Delgado / Sant Joan Despí

– Supongo que lo mejor que ha tenido el equipo ha sido el rigor, la competitividad y la colocación en defensa, sobre todo. Habéis aguantado casi una hora con el marcador a cero ante el campeón de Liga.
Hemos intentado competir lo máximo posible contra un equipo que es mucho mejor, para qué nos vamos a engañar. Hemos aguantado la primera parte a pesar de que tuviesen ocasiones y en la segunda el nivel físico del Barcelona se impuso al nuestro. También su calidad individual. Así llegaron sus goles.

– Y también su insistencia.
Sí. Es un buen equipo que tiene posibilidad de tener futbolistas. Han dominado el partido de cabo a rabo y, la verdad, es que fueron justas vencedoras.

– Sólo habéis tenido una ocasión [de Nerea Sánchez], pero hubiese supuesto el empate a uno.
Sí, claro [sonríe], pero hay que meterla. Ése es el problema que tenemos. A los equipos humildes nos falta mucha calidad arriba y un poquito de contundencia atrás. Eso se paga y nosotros, por desgracia, no lo podemos pagar. 

– ¿Recibís demasiados goles [46 en 18 jornadas] para lo que defendéis?
No es que hayamos defendido mucho. El problema de hoy [por el domingo 20] es que el Barcelona nos ha obligado a hacerlo. Cada vez que hemos podido hemos puesto la defensa en medio campo y pienso que eso lo hacemos pocos equipos. Lo que pasa es que el Barcelona tiene mucha posesión de balón y nos ha exigido a recular y recular y defender. No es que hayamos venido a defender, sino que nos han obligado a hacerlo.

– ¿Qué se les dice en un momento así a los jugadoras? Habéis aguantado un 2-0 muy digno  hasta casi el final.
Pues nada, que hay que seguir trabajando, que salgan con la cabeza bien alta porque lo han intentado hacer lo mejor posible y a preparar el próximo partido.

– ¿Qué tenéis que mejorar?
En resumen, definición arriba y contundencia atrás. Ése es el equilibrio perfecto para un equipo. Mi defensa tiene entre 17 y 18 años. La experiencia asienta mucho.

– ¿Qué le dirías a algún para no conozca el fútbol femenino para que se aficione a ver partidos?
El fútbol femenino te sorprende. Yo provengo del fútbol masculino y es la primera vez que entreno en el femenino, que está en auge y puede ir mejorando. Pero le falta apoyo de todo el mundo, sobre todo por parte del aficionado, que es el mayor respaldo que puede tener.

– ¿Cómo lo definirías?
Es un fútbol diferente: se juega a otro ritmo, a otra velocidad, pero no deja de ser fútbol, que al final es lo importante.

– ¿El hecho de que no haya equipos extremeños en grandes categorías os ha beneficiado en cuanto a público?
Siempre hemos tenido una buena acogida por parte del público. El problema es que tenemos pocas fichas. Eso nos resta competitividad, además no tenemos la opción de traer futbolistas de fuera porque no podemos pagarlas. Intentamos luchar con lo que tenemos.

– Y en cuanto a patrocinadores...
Es complicado. Generalmente los patrocinadores son el propio público, y tal y como está la economía todo el mundo sabe que no hay prioridades y lo entendemos.

– ¿Si tuvieras que elegir a una líder en tu equipo cuál sería?
Líder... Yo cogería a Marta Rubio.

– ¿Por qué?
Por entrega, dedicación y sobre todo porque nunca se da por vencida.

– ¿Cuál crees que es el papel del entrenador y qué relación debe tener con la plantilla?
El entrenador hoy en día más que entrenador es formador. Intento que sepan lo que es el fútbol, sobre todo vivirlo, saber competir cuando hay que competir y jugar el balón cuando hay que jugarlo, que es lo difícil.

– O sea, sobre todo leer.
Leer el partido, que es complicado.  

jueves, 17 de enero de 2013

De la batuta de Jasikevicius al mazo de Tomic

El Barça ahoga a un Besiktas sin aliento ni casi rotación (59-73)

Jasikevicius jugó a gran nivel en Estambul - FCB. 

Es puro nervio y no se muerde la lengua. “Hemos hablado mucho. Quizá más que en cualquier equipo que haya estado. Pero hablar es una cosa, luego ponerlo en la pista ya es mucho más difícil”, decía hace días Sarunas Jasikevicius (Kaunas, Lituania, 1976): “Estamos en enero y seguimos muy irregulares. Estamos preocupados y mucho”. El base lamentaba que el ímpetu de los entrenamientos no se tradujese en la pista, donde el equipo era otro, especialmente en la Liga ACB, donde volvió a sucumbir en la visita al Estudiantes y con Navarro viéndolo desde casa lesionado. Tampoco viajó La Bomba a Estambul, pero los azulgrana esta vez no le echaron de menos. Jasikevicius cogió la batuta del equipo ante el Besiktas durante 26 minutos y encontró aliados por todos los sitios: el mazo de Tomic (15 puntos), la visión de Wallace (seis asistencias, además de ocho puntos y otros tantos rebotes) y el carácter de Sada. Un juego coral para un triunfo fundamental (59-73) para continuar con paso firme en el Top 16 ante un rival ahogado y sin aliento en el último cuarto, pues cinco de sus jugadores jugaron 30 o más minutos.

Kunter exprimió a sus mejores jugadores y el más destacado al principio fue Vidmar, imparable en la pintura y que iba a punto por minuto. 12 llevaba a los 12m 30s, cuando Tomic había hecho de la suyas y Jasikevicius había anotado sin pestañear. Markota y Jerrells se unieron a la causa local, mientras Falker se multiplicaba para capturar todos los rebotes habidos y por haber. Abrines y Hezonja coincidieron en la pista: en teoría son el futuro del club.

Lorbek entró enchufado y Jasikevicius y Sada parecían dos gacelas ante un Besiktas muy entero hasta el último minuto el tercer cuarto. Justo antes de un dos más uno de Mickeal y un par de canastas de Markota. Los locales se pasaron cinco minutos y medio secos sin anotar y los azulgrana lo aprovecharon para abrir brecha (48-60 a 4m 48s) tras un triple de Wallace. Desde más allá de 6'75 redondearon su triunfo los azulgrana, que el domingo visitarán al Valladolid, capaz de remontarle 17 puntos en contra en el Palau en la primera vuelta.


BESIKTAS 59 (10+22+16+11): Jerrells (17), Christopher, Guler, Markota (13), Nalga -quinteto inicial-, Vidmar (14), Ewing (9), Akin, Ozer (3) y Falker (3). BARÇA 73 (15+19+17+22): Sada (5), Ingles (5), Mickeal (9), Wallace (8) y Tomic (15) -quinteto inicial-, Jasikevicius (9), Jawai (6), Lorbek (11), Huertas (3), Abrines (2) y Hezonja. Árbitros: Christodoulou, Maestre y Koromilas.
  

domingo, 13 de enero de 2013

Nogueira y English funden a un Barça ridículo (88-66)

Faltos de apetito competitivo sin Navarro, los azulgrana se convierten en meros espectadores de un rival revolucionado que accede a la Copa del Rey tras la derrota de Obradoiro en Badalona

English celebra un triple - ACB Photo / A. Martín. 

Salgan bien o mal las cosas en la pista, hay un valor que un equipo no puede perder nunca: el apetito competitivo. Una responsabilidad tanto del entrenador como de los jugadores, una cuestión de profesionalidad y de amor propio. Valores que siempre mostró Estudiantes, ejemplar, un grupo lanzado por todos y cada uno de sus jugadores, con mención especial para Lucas Nogueira, que hasta este curso sólo había jugado cuatro partidos con el primer equipo y que sueña, como tantos otros, con jugar algún día en la NBA. Valores que casi siempre –a excepción de Sada, conectado en todo momento– le faltaron a un Barça lamentable sin Navarro y con el mismo optimismo que quien no se mueve por no equivocarse y pretende que le traigan a casa todo aquello que desea. Golpeados por English (17 puntos), Granger y compañía y por su propia indolencia, los azulgrana llegaron a perder por 34 puntos (69-35 a los 28m 29s) y seguramente sólo la puntería final con los triples impidió al conjunto de Vidorreta, vencedor por 88-66, ganar por más de 47, un balance que hubiese dejado fuera de la Copa del Rey al Barça en caso de haber ganado el Obradoiro en Badalona. Pero los gallegos perdieron por 89-87 y tuvieron la prórroga en su mano en la última acción del partido y acabaron tuvieron que despedirse del último billete para el torneo de Vitoria, propiedad de Estudiantes (16 recuperaciones por 12 pérdidas), que lo celebró con un gran suspiro de alivio, entre botellas de agua para refrescarse de tanta tensión.

Apenas fue competitivo el Barça en el Palacio de los Deportes. Lo hizo poco más de ocho minutos, en los que Lorbek fue dueño y señor de la pintura y era capaz de minimizar la inferioridad de su equipo, desnortado (20 pérdidas) por el despiste de Jasikevicius y la nula aportación anotadora de los exteriores, que sólo aportaron una canasta de Mickeal en un primer cuarto en el que los locales cogieron impulso y Lorbek se contagió de la mediocridad de su equipo y se le escurrió la pelota tras una jugada en condiciones de Huertas y Jawai, perdido como Tomic. Lorbek sólo anotaría dos puntos antes y Xavi Pascual no pararía de recriminar a sus jugadores su falta de espíritu con frases como la que pronunció en el primer tiempo muerto: “¡Llevamos cinco balones perdido, eh!”. El técnico tampoco encontró la llave para fortalecer al grupo, que se descompuso del todo en el inicio del segundo cuarto tras dos triples de Rabaseda y Wallace. El Barça se tambaleó en cuanto le faltó puntería, pues era un coladero monumental sin apenas rebote ofensivo y con los nervios a flor de piel. Melancólicos sin Navarro lesionado en Barcelona, no tuvo discurso ante un rival con excedente de portavoces (cinco jugadores alcanzaron o superaron los diez puntos) que que estaba llevó el partido a su terreno. Clark, sustituto de un Germán Gabriel poco fino hasta entonces, metió dos triples además de ser omnipresente para rebañar rebotes en canasta ajena y Estudiantes funcionaba igual de bien con Granger o Jaime Fernández en la dirección. Si Kirksay no acertaba lo hacía English, más protagonista en la segunda parte.

Apretar las tuercas

Continuamente se repetía una secuencia: pérdida absurda de los visitantes y contragolpe al galope de los visitantes para disfrute de Nogueira, English y, ahora sí, Kirksay, que puso la máxima diferencia antes del descanso (40-24 a los 17m 59s) con un triple y tras un parcial de 12-0. Los azulgrana no dejaron sus males en el vestuario y Estudiantes apretó todavía más las tuercas ante el delirio de su afición, maravillada por la generosidad de su equipo: la elegancia de English, los dos triples seguidos de Germán Gabriel y el oficio de Clark o Nogueira.

Desquiciado, Mickeal se ganó una técnico y Jasikevicius trató de recomponer a sus compañeros agrupándolos en la pista para ejercer de lo que es, de líder, y explicarles que eran el Barça y no podían permitirse un ridículo semejante. Fisher puso la máxima renta (69-35) y el acierto con los triples de Wallace y el arreón final de Huertas impidieron una derrota a un más sonrojante para los azulgrana en Madrid. Acabado el partido y con los deberes hechos, los jugadores de Estudiantes se comieron las uñas viendo cuanto sucedía en Badalona, donde un Obradoiro ejemplar que perdía por 15 a dos minutos del final y tuvo en sus manos la prórroga en la última jugada.

ESTUDIANTES 88 (20+22+30+16): Granger (9), Gabriel (10), Kirksay (13), English (17) y Barnes (8) -quinteto inicial-; Fisher (5), Fernández (3), Clark (12), Kuric (1 ), Vicedo (-), Guerra (-) y Nogueira (10). BARÇA 66 (14+12+17+23): Huertas (8), Jasikevicius (4), Mickeal (8), Tomic (4) y Lorbek (10) -quinteto inicial-; Sada (4), Rabaseda (5), Abrines (2), Wallace (15) y Jawai (6). Árbitros: Pérez Pizarro, Carlos Cortés y Pérez Niz.

viernes, 11 de enero de 2013

Los bases responden

Sada, Huertas y Jasikevicius sostienen a un Barça que bate por 76-68 a Olympiacos y se inquieta por otro contratiempo de Navarro

Sada penetra a canasta - FCB. 
“Cuando estás entre la espada y la pared, lo que tienes que hacer es salir bailando” es una de las frases con las que nos obsequió Magic Johnson. Reponerse de los golpes con alegría es lo que hizo el Barça ante el Olympiacos, el equipo que le frustró en la Final Four de Estambul y que se coronó como campeón de la última Euroliga. Los azulgrana ganaron esta vez en el Palau gracias a un generoso trabajo de sus bases, que contabilizaron 30 puntos, diez cada uno. Sada, Jasikevicius y Huertas siempre dieron con las respuestas adecuadas en el momento más peliagudo. Sada respondió al eléctrico inicio de Spanoulis, Jasikevicius tranquilizó a su equipo después de que Navarro notase un pinchazo en los isquiotibiales de la pierna derecha –este sábado le harán pruebas para determinar el alcance del percance– y Huertas reaccionó cuando los visitantes se acercaron a un suspiro (56-52 a los 27m 02s). La tripleta de directores de juego y el concurso de Tomic, inconmensurable con 15 puntos y 12 rebotes, resolvieron la difícil papeleta por más que Antic se cansase a enchufar triples en el último cuarto. Los cuatro fueron los grandes artífices de un triunfo fundamental por 76-68 en el Top 16 tras el tropiezo en Rusia.

No es habitual que en este Barça que tire tan pocos triples (1/9) ni que sus bases cuajen un partido tan completo como ante el Olympiacos, pues los tres estuvieron ágiles en el discurso y corajudos para dar el golpe preciso. En las últimas semanas se está viendo a un Sada brillante y a excepción de la visita al Khimki ha sabido contener a tipos tan arrolladores como Llull, McCalebb e hizo cuanto pudo ante Spanoulis. También crece Jasikevicius, que celebra que Xavi Pascual tenga “mucha más confianza” en él y sentirse más a gusto en la pista. El lituano es un agitador total como Mickeal, que marcó la pauta al principio junto a Sada. Printezis y Shermadini espabilaron a unos visitantes igual de desconcertados por el criterio arbitral, que regalaba técnicas como los Reyes Magos lanzan caramelos en la cabalgata. En ese ambiente de locura a Tomic se le castigó con una técnico por dejar caer la pelota sobre su espalda después de que le pitasen una personal.

La mirada de Pascual

El pívot croata no daba crédito y seguía a lo suyo, aunque no estuviese puntería. La empezó a tener en el tercer cuarto, cuando estuvo bien secundado por Jasikevicius, vital después de que Navarro se fuese al banquillo después de notar un pinchazo. Su entrenador se quedó mirándole, temiéndose lo peor. En unas horas se sabrá si el nuevo contratiempo de La Bomba es grave, pero Pascual confirmó que será baja el domingo ante Estudiantes.

El Barça supo resistir al Olympiacos y a sus triples (7/18) y su tripleta de bases –Huertas estuvo muy fino y afinado después de unos partidos perdido– aseguró una victoria vital que con 74-68 a poco menos de dos minutos Antic no se lo hubiese pensado tanto antes de lanzar o lanzase después un triple con demasiado ímpetu. Le quedó largo.

BARÇA 76 (18+23+19+16): Sada (10), Navarro (5), Mickeal (12), Lorbek (6) y Tomic (15) –quinteo inicial-; Jasikevicius (10), Jawai (2), Wallace (6), Huertas (10), Rabaseda (0), Todorovic (0), Ingles (0). OLYMPIACOS 68 (13+19+20+16): Mantzaris (3), Spanoulis (9), Papanikolaou (5), Printezis (14) y Powell (4) –quinteto inicial-; Gecevicius (0), Law (8), Perperoglou (4), Hines (6), Antic (9), Shermadini (6), Sloukas (0). Árbitros:Belosevic, Taurino y Nuran.

miércoles, 9 de enero de 2013

Releer a Messi

Leo es un soñador que sonríe y juega como un niño y al que conviene redescubrir


“Para que leas despacio, bien, con sosiego, disfrutando (no este libro, sino todos)”, le recomendó un autor el día de Sant Jordi a un pipiolo que estudiaba periodismo y aspiraba a ser escritor. Servidor, que era ese pipiolo, recuerda como si fuera ayer otro consejo que Unai Elorriaga le regaló ese día: “Relee, porque encontrarás nuevos matices y tendrás una visión más amplia de las cosas”. Porque releer (bien) supone empezar de cero para descubrir matices nuevos y, quizás, redescubrir los que ya vimos. Por eso hay que releer partido a partido a Messi, un libro abierto para todos los públicos al que hay que degustar como si nunca hubiese metido goles de videojuego ni convirtiese en rutina lo extraordinario. Porque a Messi no se le encuentra el truco ni parando fotograma a fotograma sus jugadas y en carrera hay pocos que resisten su sprint. A Leo o Lío –me quedo con este nombre, que resume su relación con los defensas rivales– es un engorro para la física e incluso para los periodistas, que desde hace años buscan dar con el adjetivo que mejor le defina. Quizás sea el de soñador, pues en el césped sonríe y juega como un niño, con la misma ilusión de quien quiere ser profesional y jugar con los mejores algún día.

De los futbolistas actuales Messi sólo se resiste a sí mismo después de meter 91 el curso pasado y levantar el cuarto Balón de Oro, que recogió igual de nervioso que si no hubiese ganado nunca el trofeo y fuese aquel niño que, como recordaba su hermano en el vídeo proyectado durante la gala, salía de casa, vivía y dormía con el balón: “Sólo quería el balón”. El balón es Messi como en su día fue Di Stéfano, Pelé, Maradona o Cruyff. Sería injusto compararle con referentes porque no ha compartido ni época ni condiciones. Sería como tratar de igual a igual a Dalí y Leonardo Da Vinci.

Por tener, Messi tiene hasta carisma, por ser tan seguro defendiendo su obra –y la de su equipo– como vergonzoso ante los elogios, por utilizar el 'nosotros' antes que el 'yo'. Incluso dignifica a la figura del suplente en Can Barça –de tipos generosos como Pizzi o Larsson– y las contadas veces que sale desde el banquillo –porque Messi quiere jugar a todas horas– suele marcar también, como si sus goles viniesen incluidos con la entrada.  
  

domingo, 6 de enero de 2013

Rudy Fernández aparta de la Copa a la Penya (88-77)

El Madrid se proclama campeón de invierno en un buen partido de Draper y Sergio Rodríguez

Rudy, en una acción del partido - ACB Photo.

Se fue con un discurso conmovedor y difícil de escuchar en estos tiempos: “El dinero no es lo importante. Me importa cumplir un sueño y poder estar compitiendo con los mejores jugadores del mundo”. Hace ya casi cuatro años y medio que Rudy Fernández (Palma de Mallorca, 1985) pronunció aquellas palabras en Badalona para despedirse de la Penya y anunciar su marcha a la NBA justo el día que se anunciaba a Aíto, el que había sido su gran valedor, como nuevo entrenador de la selección española. Desde entonces los caminos de Rudy, con tres cursos en Portland y parte de otro en Denver. El curso pasado el jugador fichó por el Madrid aprovechando el cierre patronal en la Liga estadounidense, pero no coincidió con el Joventut, con el que se encontró en el Palacio de Deportes y al que apartó de la Copa con 15 puntos. Rudy, que congenia de maravilla con Sergio Rodríguez, puso la última canasta de un Madrid que ganó 88-77 y se aseguró el título honorífico de campeón de invierno por su gran regularidad: 15 victorias en 16 partidos.

El mate de espaldas de Rudy que no le gustó nada a Ehambe, que le pidió explicaciones por su ocurrencia. Quizás pensó el jugador de la Penya era una falta de respeto a su equipo, que tuvo un papel muy meritorio en la visita al líder, ante el que llegó a perder por 49-31 en el inicio del tercer cuarto, después de un final fabuloso del Madrid antes del descanso, con los triples de Sergio Rodríguez (13 puntos y siete asistencias; seis repartió Suárez) y Carroll, el oficio de Felipe Reyes y el músculo de Slaughter. Pero al contrario de cuanto les sucedió en sus últimos desplazamientos, los visitantes no se descompusieron, sino como les había sucedido en sus últimas visitas y con el desparpajo de Fisher y la polivalencia de Gaffney fueron reduciendo las diferencias, por más que Draper tratase de impedirlo.

Varias veces se puso a siete puntos la Penya y a ocho (75-67 a 3m 10s) se acercó con un triple del incombustible Oliver, pero el Madrid, muy entero y seguro pese a contar con una versión reducida de Llull (sólo dos puntos), supo cerrar el partido con las últimas pinceladas de Rudy y Sergio Rodríguez.

MADRID 88 (16+27+20+25): Draper (10), Llull (2), Rudy (15), Slaughter (7) y Hettsheimeir (8) -quinteto inicial-, Reyes (10), Carlos Suárez (2), Sergio Rodríguez (13), Mirotic (9), Carroll (10) y Begic (2). PENYA 77 (15+16+25+21): Corey Fisher (12), Quezada (10), Gaffney (13), Tomás (4) y Kuzmic (6) -quinteto inicial-, Oliver (10), Savané (6), Llovet (3), Ehambe (7), Ventura (6) y Trias (0). Árbitros: Pérez Pérez, Perea y Rial.

Mordisco de Reyes

Sada lidera a un Barça que se acerca a la Copa tras retratar a un Lagun Aro GBC minúsculo (98-50)

Sada asiste a un compañero - ACB Photo / Àlex Caparrós. 

No cuesta mucho imaginar lo que duraría tranquilo una estrella de adolescentes de ser reconocido por un grupo de seguidoras. En unas centésimas escucharía el primer grito y en unos segundos estaría rodeado. Poco más le duró el Lagun Aro GCB al Barça, al que le bastó el primer cuarto (30-13) para fundir a un rival sin gasolina y muy blando en un Palau muy familiar, con apenas 2.400 espectadores en la mañana de Reyes. Guiados por Sada (13 puntos y tres asistencias), los azulgrana jugaron contra sí mismos para alcanzar su tercer mejor victoria (98-50) en fase regular de la Liga ACB desde 1983 y se acercan a la Copa del Rey.

Dolido por la derrota en Rusia ante el Khimki y necesitado de un triunfo para no perderse la cita de Vitoria, el Barça salió sin concesiones. Resultó como un ciclón en ataque y nunca se despistó en defensa ante un Lagun Aro inocente que en un momento ya había recibido al menos una canasta de cada uno de los miembros del quinteto inicial local. Los azulgrana seguían el paso de Sada con Mickeal y Navarro inalcanzables para sus defensores y Tomic y Lorbek haciendo migas en la pintura. La Bomba, que reapareció por perderse el partido de Euroliga por una sinovitis, aprovechó la cita para alcanzar y superar los 7.000 puntos en la competición y ya cuenta contabiliza 7.007, por lo que tiene a tiro superar a Epi, con 22 más.

Con el capitán el Barça es otro, aunque no fuese determinante ante un rival confundido (8% en triples y sólo 21 rebotes) que según Solobasket perderá a Taylor, llegado en noviembre y que habría pedido su salida del equipo. En San Sebastián se espera el martes a Paunic, el nuevo fichaje que intentará solventar la falta de puntos en el exterior, nada que ver con el del curso pasado, en el que coincidieron Panko y Sergi Vidal. En el Palau Woods apareció a cuentagotas y Neto se guardó casi todos sus puntos para el último cuarto y Javi Salgado estuvo irreconocible. En la pintura no hubo noticias de Guille Rubio o Doblas en un partido que fue muy rápido y que sirvió para que Jasikevicius continúe su mejora, Jawai disfrutase (nueve puntos y diez rebotes), Rabaseda se colgase del aro y Abrines encontrase un contexto propicio para coger confianza ante la falta de minutos.

BARÇA 98 (30+20+27+21): Sada (13), Navarro (10), Mickeal (11), Lorbek (11) y Tomic (11) –quinteto inicial–, Huertas (11), Jasikevicius (10), Jawai (9), Rabaseda (2), Todorovic (1), Abrines (7) y Wallace (2). LAGUN ARO GCB 50 (13+15+20+12): Neto (14), Papamakarios (2), Taylor (7), Woods (6) y Doblas (5) –quinteto inicial–, Guille Rubio (0), Díez (7), Salgado (5), Olaizola (0), Ibekwe (4) y Kuksiks (0). Árbitros: García Ortíz, Jiménez y Oyón.

jueves, 3 de enero de 2013

Planinic desequilibra a un Barça melancólico

Los azulgrana, mermados por la ausencia por lesión de Navarro, caen en su visita al Khimki (78-65)

Loncar supera a Lorbek y Tomic - AP. 

En ser consciente, señalar y pulir los defectos está la base de cualquier mejora de un grupo humano. Seguro que en la reunión que descubrió Juan Carlos Navarro y a la que sólo acudieron los jugadores se habló de todo y sin tapujos. Todos debían dar un paso tras cuatro derrotas consecutivas y comprometer su acceso a la Copa del Rey y sobre todo después de funcionar como un equipo sin fuelle y de terciopelo en muchos momentos, sobre todo ante el Obradoiro en casa, el día más gris en los últimos cursos. El equipo continuó su discurso sincero en el Palau, con una réplica de peso ante el Fenerbahçe, al que anotó 100 puntos en el debut del Top 16 y una victoria mayúscula contra el Madrid, ante el que contabilizó 96 con una exhibición de Navarro. En ambos encuentros Sada fue un factor determinante, secando primero a McCalebb y después a Llull. Pero en Rusia, con Navarro ausente por una sinovitis en el tobillo derecho que le impidió viajar, Sada sufrió de lo lindo ante Planinic, puntal del Khimki tanto cuando no estuvo fino en el tiro como cuando sí lo estuvo (6/17). El ex jugador del Caja Laboral repartió seis asistencias y anotó 16 puntos, uno más que todo el banquillo de desequilibró a un Barça melancólico sin Navarro que perdió 78-65 y cuenta un triunfo y una derrota en el Top 16 de la Euroliga.    

El Khimki siempre fue un paso por delante de los azulgrana, medio enteros hasta el último período por más que su rival le replicase sin rechistar. Si Ingles se marcaba un triple, Zhukanenko hacía lo propio en la siguiente jugada, si Lorbek, tieso en la zona, volvía a repetir acierto desde más allá de 6’75 la respuesta corría a cargo de Rivers. Paul Davis, emigrante al Khimki desde la Liga ACB como James Augustine,  Zhukanenko  y Fridzon dieron el primer golpe en la mesa (38-29 a los 16m 15s), pero el Barça reaccionó con Jasikevicus y Huertas como catalizadores y Tomic de ejecutor (42-39 a los 18m 42s). El pívot croata alcanzó el descanso (48-41 tras un dos más uno de Augustine, otro emigrante procedente de la Liga ACB en Rusia como su compañero Paul Davis) con 12 de sus 16 puntos.    

Como el resto de sus compañeros, el rendimiento de Tomic bajó en la segunda parte, cuando Planinic siguió haciendo y deshaciendo ante unos visitantes revoltosos para lo bueno y lo malo que funcionaban a rachas. Y al Barça se le fundirían los plomos tras un tiro libre de Wallace antes de concluir el tercer cuarto (62-55), pues después encajaría un parcial de 8-0 del que no se pudo reponer. Y Planinic, en los minutos finales, redondeó sus números en un partido en el que los azulgrana sólo tuvieron dos ventajas, ambas en el primer cuarto, la primera tras rebote ofensivo de Mickeal, brillante al principio y menor al final (8-9), y la segunda, tras uno de los pocos contraataques de los visitantes, resuelto entre Ingles y Huertas (14-15). Dos jugadas episódicas de un grupo melancólico sin Navarro.

KHIMKI 78 (21+25+16+16): Planninic (16), Loncar (3), Monya (3), Vyaltsev (4) y Augustine (7) –quinteto inicial–,  Koponen (9), Fridzon (13), Rivers (3), Zhukanenko (10), Davis (10) y Nielsen. BARÇA 65 (18+23+14+10): Sada, Ingles (8), Mickeal (14), Lorbek (12) y Tomic (16) –quinteto inicial–, Huertas (8), Jawai, Jasikevicius (6) y Wallace (1). Árbitros: Ziemblicki, Gkontas y Chiari.