sábado, 30 de junio de 2012

Lorenzo repite caída en Assen y Stoner vence en solitario

El mallorquín abandona tras ser arrollado por Bautista y ve cómo el australiano le iguala en el liderato superando a Pedrosa

Lorenzo, tras su caída en Assen - Reuters.

Escoger un bien sitio para refugiarse y ser lo suficiente avispado eran claves para sobrevivir en el juego del escondite, donde la estrategia era decisiva. Había quien no corría demasiado, pero que siempre hacía los movimientos precisos para salvarse. Maltrecho con dolores en el hombro, el costado y la rodilla por un percance en los entrenamientos libres Casey Stoner no estaba para tirar de la carrera y supo aguantar detrás de Dani Pedrosa para superarle en su única tentativa, aprovechando el error de su compañero en Honda, que pisó el piano. Quedaban diez vueltas y Stoner se fue con suficiencia para ganar su tercera carrera de la temporada en Assen con casi cinco segundos de margen sobre un Pedrosa que reconoció haber acabado exhausto una carrera que en la primera curva ya había tenido la noticia de la jornada, con la caída y la retirada de Jorge Lorenzo, arrollado por Álvaro Bautista, que se justificó diciendo que perdió el punto de referencia de referencia de la frenada en la primera curva, Haarbocht -argumentos que no le sirvieron para evitar su sanción, salir el último en Alemania-. Una acción desgraciada para Lorenzo, envestido también en Holanda el año pasado por el malogrado Marco Simoncelli. Entonces el mallorquín, al menos, pudo acabar sexto. Con el cero de esta vez Lorenzo, muy crítico con Bautista -“es una vergüenza por parte de Álvaro, campeón del mundo. Con 27 años. Con 27 años y que haga esta maniobra tan vehemente me parece muy mal. Esto no es un juego de niños”- ve cómo Stoner le iguala en el liderato con 140 puntos, aunque con un triunfo menos. 

El tercero, Andrea Dovizioso, quedó a años luz de Stoner, prácticamente a 12 segundos, en una prueba más accidentada que vistosa, pues sólo acabaron 14 pilotos y Stoner y Pedrosa no tardaron nada en escaparse los dos. Así que quedaba repartir el último puesto del podio, por el que pelearon Spies y Dovizioso, y por el que se descolgó rápido Valentino Rossi, torturado de nuevo por el rendimiento de su Ducati. Il Dottore empezó a perder tiempo –acabó 13º– y tuvo que pasar por el box, justo cuando Stoner aprovechó el regalo de Pedrosa, que le había ganado la partida en la salida, marcada por la remontada por la parte sucia de Bautista. El piloto de Talavera perdió la rueda delantera y se llevó por delante a Lorenzo: “Estoy un poco disgustado por él, que se está jugando el campeonato. Lo lamento, le pido disculpas”.

Bautista habló con el corazón, dolorido por perjudicar al piloto que estaba dominando con una extraordinaria regularidad el Mundial con cuatro victorias y dos segundos podios. En Assen Lorenzo aspiraba a sumar la mejor racha de su carrera: cuatro carreras consecutivas, pero la fatalidad y la falta de temple de Bautista hicieron que se olvidase de ello en la primera curva. El mallorquín se llevó las manos a la cabeza: sabía que Stoner podía recortarle los 25 puntos que tenía de golpe. Como así hizo el australiano con un triunfo épico, de hormiguita.    

jueves, 28 de junio de 2012

Balotelli hace trizas a una Alemania decepcionante

El peculiar delantero marca los dos goles con los que Italia alcanza la final de la Eurocopa (1-2)

Balotelli tras marcar su segundo gol - Reuters. 

Es un niño pequeño rebelde con el cuerpo de un adulto que parece desafiar al mundo. Es posible que Mario Balotelli (Sicilia, Palermo, 1990) no se entienda a sí mismo y se sienta un incomprendido, como cuando su madre le dio dinero para comprar cosas para su casa y él optó por invertirlos en una Vespa, un trampolín y un Scalextric. O cuando dejó a su novia por un mensaje de móvil mientras ésta aparecía en un programa de televisión. Balotelli acumula más de 11.000 euros en multas desde que juega en el Manchester City, fue multado en su momento por tirarle dardos a los juveniles de su club y provocó un incendio en su casa por lanzar cohetes desde la ventana del lavabo: después volvió para recuperar una maleta y dinero. Dice Super Mario que no celebra los goles porque es su cometido y pone como ejemplo a los carteros, que no festejan ir repartiendo cartas. Pero esta vez no se pudo contener Balotelli tras remachar de cabeza un centro medido del compañero con el que mejor se entiende en la selección italiana, Cassano, genial rompiéndole la cintura a Hummels, al que Pirlo le sacó un remate bajo los palos. Balotelli se fundió en un abrazo con su asistente y mentor. Poco más oportunidades tuvo Alemania, decepcionante y que recibió otro gol de Balotelli poco después de la primera media hora: esta vez el delantero se quitó la camiseta –a pesar de la amarilla correspondiente– y se quedó como una estatua de cera. Así se quedó el conjunto alemán, que sólo pudo reducir distancias en el descuento (1-2) con un gol de penalti de su mejor jugador, Özil, y que continúa sin ganarle a su rival en un partido de verdad. La final de la Eurocopa de Polonia y Ucrania será el primer partido del grupo C: España-Italia (1-1). 

En una acción fortuita Balotelli se hizo daño y Prandelli decidió no arriesgarse y le sustituyó por Di Natale, al que le faltó la malicia que tuvo su compañero para concretar un contraataque. Italia pudo golear en los últimos minutos ante una Alemania casi inofensiva que poco cambió en la segunda parte con la entrada de Reus y Klose. Low perdió la partida desde el inicio empeñándose a poner a Schweinsteiger, tocado físicamente ante unos italianos que han sabido reciclarse y que quieren el balón. Sólo les faltaba puntería y eso fue lo que les dio Balotelli, criticado desde que fue convocado  y que no había marcado ni un gol oficial con su selección. Ante Irlanda le puso remedio con una chilena y contra Alemania remató de cabeza y la colocó fuerte y a la escuadra para dar la otra plaza de finalista a una Italia fresca, endulzada por Pirlo y protegida por Buffon, fantástico para volar y desviar al palo un disparo de Reus, nuevo fichaje del Borussia Dortmund. Los focos fueron para Balotelli, que hizo trizas a Alemania y ya lleva tres goles, para compartir de momento el pichichi del torneo con jugadores que ya han hecho las maletas: Cristiano Rolando, Mandzukic, Dzagoev y Mario Gómez.       


ALEMANIA 1: Neuer; Boateng (Müller, m. 70), Hummels, Badstuber, Lahm; Schweinsteiger, Khedira, Kroos; Özil, Mario Gómez (Klose, m. 46), Podolski (Reus, m. 46). No utilizados: Zieler, Wiese; Howedes, Mertesacker, Schmelzer, Bender, Goetze, Schürrle y Gündogan. ITALIA 2: Buffon; Balzaretti, Barzagli, Bonucci, Chiellini; Marchisio, Pirlo, De Rossi; Montolivo (Motta, m. 64), Cassano (Diamanti, m. 58), Balotelli (Di Natale, m. 69). No utilizados: Sirigu, De Sanctis; Ogbonna, Nocerino, Giovinco, Abate, Maggio, Giaccherini y Borini.Árbitro: Stephane Lannoy (FRANCIA). Amonestó a Hummels, Bonucci, De Rossi, Motta y Balotelli. Goles: 0-1. M. 20. Balotelli. 0-2. M. 36. Balotelli. 1-2. M. 92. Özil, de penalti. Estadio: Nacional de Varsovia: Unos 45.000 espectadores.

miércoles, 27 de junio de 2012

Otra tanda hacia la gloria

España gana en penaltis a Portugal con Cesc de nuevo como anotador final y alcanza su tercera final consecutiva 

Casillas y Cesc festejan el pase a la final de Kiev - Reuters. 

Es posible que Campeones sea la serie de dibujos animados con más soliloquios por minuto. Sus personajes reflexionaban durante los partidos como si el tiempo se detuviese. El más reflexivo era Oliver Aton, su protagonista, que incluso le hablaba al balón. Como buen seguidor de la serie de los partidos eternos y los campos interminables, Cesc dialogó con la pelota en el Donbass Arena de Donetsk como ya había hecho en Viena cuatro años antes: “Le dije 'no me falles, no me falles' Aquí le he dicho: 'Tenemos que hacer historia' o 'no me falles', no lo sé, me lío”. Como entonces ante Buffon el falso 9 de España remachó la tanda de penalti, esta vez ante Rui Patricio, e impidió que Cristiano Ronaldo lanzase el suyo. Cesc se fue a abrazar a Casillas, gigante para adivinar las intenciones de Moutinho -Bruno Alves tiraría al palo- y equilibrar a error tras el fallo del fiable Xabi Alonso. Valientes estuvieron Sergio Ramos, objeto de burlas y de bromas por su horrible penalti ante el Bayern en la Champions y elegante, excelso esta vez, para anotar el cuarto a lo Panenka, y Piqué, que confesó haber lanzado su primer penalti como profesional. Ambos formaron una pareja irreductible para una Portugal que tuvo más voz hasta la prórroga y que a partir de entonces se quedó sin gas ante una España sólo reconocible al final que alcanzó su tercera final consecutiva en un gran torneo y continúa en lo más alto tras superar en los penaltis (2-4 tras el 0-0 en el partido). Su rival en la final de la Eurocopa de Ucrania y Polonia, en Kiev el domingo, saldrá del vencedor del Alemania-Italia.   

Un espectador ilustre como Bixente Lizarazu, ex jugador del Athletic de Bilbao, dijo estos días que le parecía que España le estaba poniendo “mucho amor” durante esta Eurocopa, pero que “le falta sexo”. Una observación que bien puede valer para hablar de las semifinales contra Portugal, que hasta la prórroga se dejó la piel en la presión hombre a hombre. Siempre hubo un portugués presionando incluso a Casillas. Padeció lo suyo España, que sólo tiró una vez entre los tres palos en los 90 minutos reglamentos en un bufido flojo de Xavi y que hasta el 103 no tuvo su primera ocasión. Salió de las botas de Iniesta tras una internada fabulosa de Jordi Alba, maduro del todo en esta Eurocopa y camino de ser el mejor lateral izquierdo del torneo. Rui Patricio estuvo soberbio para  hacer su única intervención de mérito. Ramos pudo marcar de falta, una solución esquiva para Cristiano Ronaldo, nada cómodo ante la pareja Piqué y Ramos: si no era uno, era el otro, pero entre ambos le impidieron tirar desde posiciones propicias. CR7 sólo tuvo uno clara, que acabó lamiendo el palo izquierdo de Casillas tras una de las pocas equivocaciones de Jordi Alba. 

Negredo, opción fallida 

Capital ante Holanda y la República Checa, Cristiano chutó mucho, pero a sus tiros les sobró altura. No había un jugador tan insistente como él, argumento de su ambición y también de su perdición, pues a veces no mira si tiene a un compañero cerca mejor posicionado. Obsesivo estuvo Almeida, que remató tres ataques seguidos de Portugal en la segunda parte, cuando Del Bosque cambió a Negredo, su opción fallida en el once inicial para proteger el balón entre dos centrales experimentados como Pepe y Bruno Alves, y ceder hacia atrás a Iniesta o Silva. Pero Negredo, con 22 intervenciones, estuvo aislado y el seleccionador salmantino volvió a recurrir a Cesc, punto final de la tanda de penaltis y que no le ha fallado ni de suplente ni como titular. 

La entrada de Navas y Pedro oxigenó las bandas y junto a Jordi Alba fueron una pesadilla para los portugueses en la prórroga. Inisesta pudo marcar y Pepe y Coentrao frustraron un par de ocasiones claras. Se llegó a la tanda de penaltis y ahí España volvió a salir victoriosa, como en Viena. Desde el Mundial de 2006, cuando perdió ante la Francia de Zidane en octavos de final, la selección no encaja un gol en una eliminatoria de Eurocopa y Mundial. Casillas, gigante para pararle el penalti a Moutinho después de que Xabi Alonso fallase el primero –Rui Patricio parece que siguió los consejos de Cristiano Ronaldo, compañero del vasco en el Madrid– y espectador en el palo de Bruno Alves. Cesc puso el broche final de una selección irrepetible y que fue competidor con oficio. Continúa en lo más alto. “Después de mi última vivencia en la Champions con el Madrid se dijeron muchos comentarios de que quizá no estaba preparado. A mí como futbolista sí me toca el orgullo y tenía ganas de asumir esa responsabilidad porque anímicamente estaba con confianza", concedió Ramos, elogiado por Jordi Alba: “Ha tenido mucha sangre fría. Ha callado muchas bocas hoy”.   


PORTUGAL 0: Rui Patricio; João Pereira, Bruno Alves, Pepe, Coentrão; Meireles (Varela, m. 113), Moutinho, Veloso (Custodio, m. 105); Nani, Almeida (Nelson Oliveira, m. 81); Cristiano Ronaldo. ESPAÑA 0: Casillas; Arbeloa, Ramos, Piqué, Jordi Alba; Xabi Alonso, Busquets; Silva (Navas, m. 61), Xavi (Pedro, m. 87), Iniesta; y Negredo (Cesc, m. 55). Penaltis: 0-0. Xabi Alonso. 0-0. Moutinho. 0-1. Iniesta. 1-1. Pepe. 1-2. Piqué. 2-2. Nani. 2-3. Ramos. 2-3. Bruno Alves. 2-4. Cesc. Árbitro: Cüneyt Çakir. Mostró la cartulina a Ramos, Coentrão, Busquets, Pepe, João Pereira, Arbeloa, Bruno Alves, Veloso y Xabi Alonso.

domingo, 24 de junio de 2012

Alonso escribe una obra maestra en Valencia


Alonso abraza la copa de vencedor en Valencia - EFE.

Hacía tiempo que a Sebastian Vettel no se le veía tan enfadado ante las cámaras, quizás no lo estaba desde su retirada en el GP de Turquía de 2010 tras una acción arriesgada con su compañero Mark Webber, al que tildó de loco con un gesto. Entonces Red Bull iba camino de un relajado doblete. Esta vez Vettel había alcanzado hasta 20 segundos de margen antes de la salida del coche de seguridad y lideraba la prueba hasta que “el coche se paró”. Baby Schumi lanzó con rabia uno de sus guantes y se fue al box de su equipo destrozado, con los ojos rojos de tanto llorar. También lloró, pero de emoción, Fernando Alonso en el podio del Valencia Street Circuit tras “mi mejor victoria. Emocionalmente no hay nada comparable”. El asturiano escribió toda una obra maestra remontando desde la undécima posición para ser el primer piloto de la temporada en vencer dos veces –tras siete ganadores distintos–. Alonso, que se escapa con 111 puntos en el liderato, tiene ya 20 puntos de colchón sobre Webber, cuarto en la prueba, 26 sobre Vettel y 23 sobre Lewis Hamilton, que también abandonó porque Maldonado se lo llevó por delante. Tampoco pudo finalizar el GP de Europa un fantástico Grosjean, el único que podía inquietar al final a Alonso y que tuvo que abandonar por problemas en alternador. Imprevistos ajenos que aprovecharon Raikkonen y Schumacher, segundo y tercero respectivamente, para completar el podio con Alonso, un podio ajeno que bien podría ser de la temporada 2005 o 2006. Este Mundial es imprevisible. 

“Así es el deporte”, convino Alonso: “El fin de semana hemos pasado un momento duro, pero no te puedes rendir nunca”. No lo hizo el nuevo líder y protagonizó otra salida prodigiosa mejorando tres posiciones, como hizo también su vecino Felipe Massa, 16º y al que le saca 100 puntos en la clasificación y que de nuevo no tuvo suerte. Felipinho, el primer ganador de la cita en Valencia, sería envestido por Kovayashi y perdió opción alguna de puntuar. El infactor será castigado con cinco puestos de penalización en la parrilla de salida en Silverstone. Maldonado saldrá diez posiciones peor de lo que consiga en la calificación después de llevarse por delante a Hamilton, que no quiso cederle un hueco para adelantarle cuando estaba perdiendo fuelle. Button continúa perdido y fue octavo.

Los elogios de Lorenzo
       
“Para mí Alonso sólo parece humano cuando se acaba la carrera. Durante la carrera es un robot casi perfecto. Increíble”, le elogió Jorge Lorenzo, líder de MotoGP, en su Twitter. Valencia quedó encantada con Alonso, al que le costaba encontrar las palabras para definir qué sentía y recordó la que hasta ahora había sido su única vitoria en España, en 2006, en Montmeló y ante Schumacher, que no se acababa de creer que hubiese sido tercero después de mejorar nueve plazas: “Es una sensación especial volver a subirme al cajón”. Schumi logró su primer podio desde su regreso a la Fórmula 1, el 155º podio en su brillante carrera. Tan emocionado estaba Schumacher que cuando le indicaron en rueda de prensa que hablase en su idioma lo hizo en... inglés. 

A Alonso se le paró el coche una vez concluida la prueba y tuvo que bajarse. Lo aprovechó para seguir paseando la bandera española y festejarlo con algunos aficionados. El asturiano estaba tan desinhibido como si hubiese ganado el Mundial, pues era consciente de que acababa de dar un buen golpe sobre la mesa y de que el F2012 sigue mejorando sus prestaciones. No perdió la fe Alonso y antes de que se retirase Vettel ya iba segundo tras adelantar a Grosjean, en una acción de centímetros y en la que se rozó con el francés. El piloto de Ferrari realizó varios adelantamientos muy apurados, arriesgados en un circuito urbano en el que es muy difícil ganar posiciones, y, por ejemplo, en un par de vueltas se deshizo de Webber –otro que remontó, pasó del 19º al cuarto lugar–, de Senna y de Schumacher. A Hamilton le adelantó tras la primera visita a boxes del británico, gafado por el comportamiento de los mecánicos de McLaren: esta vez se rompió el gato hidráulico....Así que justo antes de la salida del coche de seguridad por un choque entre Kovalainen y Vergner –fue sancionado con cinco puestos en el GP de Gran Bretaña– Alonso iba tercero y poco después de que el safety car se fuese se puso segundo tras batir a Grosjean y la retirada de Vettel: “Correr en casa y poder vencer delante de toda esta gente... No sé muy bien qué decir”. 

sábado, 23 de junio de 2012

Xabi Alonso remata a Francia y conduce a España hacia semifinales (2-0)


Xabi Alonso, en la acción del primer gol del partido - Reuters. 


No hicieron falta una agónica tanda de penaltis como ante Italia en la Eurocopa de Austria y Suiza ni que Casillas parase un tiro desde los 11 metros durante el tiempo reglamentario como en el Mundial de Sudáfrica ante Paraguay. Esta vez, en su tercera clasificación consecutiva para semifinales de un gran torneo, España apenas sufrió ante una Francia desnaturalizada y rematada por un Xabi Alonso (Tolosa, Guipúzcoa, 1981) colosal que festejó su centenario con España marcando los dos goles del partido para poner la guinda a una jugada fabulosa con un cabezazo y, ya en el descuento, marcando un penalti forzado por Pedro, brillante e impulsivo como Cazorla. Ambos fueron recambios al final para una selección que venció por primera vez en partido oficial a Francia. España se retará ahora con Cristiano Ronaldo y su Portugal. En el otra parte del cuadro Alemania espera rival, que saldrá del Inglaterra-Italia.  

Vivió tranquila la selección –eficaz y menos retórica de lo que acostumbra– prácticamente siempre y disfrutó con una jugada para degustar fotograma a fotograma: Xavi reparte para Iniesta, éste atrae a varios defensores como si él fuese una miga de pan en movimiento y ellos, hormigas previsoras. El 6 se la cede a Jordi Alba, que rompe a Debuchy, superado por el ímpetu del lateral izquierdo que pretende el Barça. Jordi Alba centra para que Xabi Alonso, escogido MVP del partido, se sacase un cabezazo seco y elegante: no le hace falta volar, ni tan siquiera saltar, sino que Xabi Alonso coloca la cabeza aprovechando la velocidad y la fuerza del centro. Un tanto de partida de videojuegos más que de Eurocopa de carne y hueso. Un torneo del que Francia se despidió como un equipo inocente y tímido que sólo creó una acción y media de peligro: la falta botada por Cabaye que obligó a Casillas a sacar la manopla en la escuadra y un centro de Ribéry con el que se hizo el portero de Móstoles. “Iker”, destacó Del Bosque, “casi no ha tenido intervenciones”. 

Ribéry y Benzema

Prometía mucho la nueva Francia de Blanc, que llegó al torneo como una de las grandes favoritas y regresa a casa con dos derrotas consecutivas por 2-0, un empate en el debut ante Inglaterra y un único triunfo ante Ucrania: con tres goles a favor y cinco en contra, y con Ribéry y Benzema en blanca. Apenas aportaron ni uno ni otro. Ribéry nunca se pudo escurrir ante sus marcadores y Benzema, llamado a ser el guía del equipo tras un curso en el que dejó en el banquillo a Higuaín en el Madrid, hizo dos tiros altísimos, con lo que ha acabado la Eurocopa como el jugador con menos puntería: 19 oportunidades y ni un acierto. 

Francia les echó de menos ante una España sin un 9 de inicio, con Cesc en liza, y que acabó con una marcha más con Torres, Pedro y Cazorla, tan relevantes como anónimos los recambios de Blanc. Sólo Nasri aportó algo. Cesc fue el primero en agitar el partido reclamando que le había hecho un penalti Clichy, entretenido observando la trayectoria del balón en el cielo y que desequilibró a Cesc sin darse cuenta, como quien tropieza con una baldosa que sobresale de la acera. El árbitro no apreció ninguna infracción.

La selección no se entretuvo en protestas y Arbeloa continuó sintiéndose protagonista en la banda derecha, aunque sería por la izquierda donde nacería la jugada exquisita que casi acabó con el partido ante una Francia sin ideas para resolver el entuerto y que apenas inquietó a España, desatada tras la salida de Cazorla y de Pedro, que en sus primeros minutos en el torneo se escurrió ante Rami y cayó por el empujón de Revelleire. Xabi Alonso se secó el sudor en la camiseta, dio varios pasos, hizo dos miradas secas hacia la derecha de Lloris y ahí tiró para sentenciar el partido y firmar la tercera semifinal consecutiva de la selección.    

ESPAÑA 2: Casillas; Arbeloa, Ramos, Piqué, Jordi Alba; Xabi Alonso, Busquets; Silva (Pedro, m. 65), Xavi, Iniesta (Cazorla, m. 85); y Cesc (Torres, m. 67). FRANCIA 0: Lloris; Revelliere, Rami, Koscielny, Clichy; Cabaye, M’Vila (Giroud, m. 78), Malouda (Nasri, m. 64); Debouchy (Menez, m. 64), Benzema y Ribéry. Goles: 1-0. M. 18. Xabi Alonso remata de cabeza un centro de Jordi Alba. 2-0. M. 89. Xabi Alonso, de penalti. Árbitro: Nicola Rizzoli. Mostró la cartulina amarilla a Sergio Ramos, Cabaye, Menez.
Dombass Arena. 48.000 espectadores.

lunes, 18 de junio de 2012

Casillas salva a una España encogida que llega a cuartos ganando a última hora a Croacia (0-1)


Navas, a punto de marcar el gol de la victoria - AFP.


Hay jugadas que, para bien o para mal, permanecen en la memoria del aficionado con la misma naturalidad que las tablas de multiplicar. El gol de Iniesta en el Mundial de Sudáfrica va de la mano de la parada previa de Iker Casillas a Robben en la final del Mundial de Sudáfrica o del penalti parado a Cardozo en cuartos. Los éxitos de España también se explican desde su capitán, Casilas, inmenso en los peores momentos de su equipo. El portero puso color a un partido gris de España ante Croacia, sólo doblegada en el minuto 87 tras una jugada de salón, con una asistencia de sombrero de Cesc y un control con el hombro de Iniesta de esos que paralizan el tiempo. El 6 le pasó al 22, Jesús Navas (Los Palacios, Sevilla, 1985), que había entrado por Torres y marcó tan solo que quiso meterse  en la portería. Un gol de definición sencilla y elaboración complicada que tranquilizó a una España angustiada y previsible que jugó con fuego y rozó la eliminación varias veces. Una España salvada por Casillas, espectacular para despejar en el vuelo un cabezazo de Rakitic y para responder después a un chutazo de Perisic. Rescatada por su portero titular y primera de grupo por el gol de un extremo suplente que oposita para dejar de serlo, la selección alcanzó los cuartos de final de la Europa de Ucrania y Polonia, donde se enfrentará al segundo del grupo D: Francia, Inglaterra o Ucrania. Italia, que venció a Irlanda 2-0 con tantos de Cassano y Balotelli, se medirá al primero de dicho grupo. 

Acostumbrada a acosar, la selección se sintió acosada en el epílogo por una Croacia más entera y motivada, y más fresca tras la entrada de Vida y Perisic, precisamente quien tuvo en sus botas una de las mejores ocasiones. También estuvo cerca del gol en un córner el central Corluka, que como el resto de sus compañeros denunció el empujón en el área de Busquets, falto de miras de miras poco antes cuando en vez de chutarle a Pletikosa quiso servirle el gol a Jordi Alba. Tras el susto de Corluka llegó el gol balsámico de Navas, refresco de un Torres muy discreto, tanto que en la primera parte tocó 13 veces la pelota, tan sólo dos menos que Casillas. Aunque fue Torres quien tendría la primera ocasión de verdad de España en los primeros 45 minutos en una jugada que recordó al gol de Belletti en la final de Champions en Roma, pero que acabó con Peltikosa despejando con una pierna. Apenas tenía ángulo Torres, extremo ocasional tanto en la izquierda como en la derecha.  

Los números decían que España tenía el 77% de la posesión de la pelota, pero ese control no se traducía en peligro, por más que entre Silva e Iniesta tramasen diabluras y hasta los centrales, Piqué y Ramos, lo probasen desde fuera del área. Al partido le faltaba chicha e intensidad, un punto emotivo, como la tremenda parada de Casillas ante Rakitic tras un servicio de Modric. La entrada de Navas reactivó a  España, que padeció lo suyo hasta que el extremo sevillano marcó a placer el tanto de la tranquilidad en una noche de nervios: “Hemos madurado el encuentro hasta el final”. 


CROACIA 0: Pletikosa; Vida (Jelavic, min. 66) , Corluka, Schidenfeld, Strinic; Rakitic, Vukojevic (Eduardo, min. 80); Srna, Modric, Pranjic (Perisic, min. 66); Mandzukic. ESPAÑA 1: Casillas; Arebeloa, Piqué, Sergio Ramos, Jordi Alba; Xavi Hernández (Negredo, min. 89), Busquets, Xabi Alonso; Silva (Cesc Fabregas, min. 71), Iniesta y Fernando Torres (Jesús Navas, min. 61). Goles: 0-1, min. 87: Jesús Navas. Árbitro: Wolfgang Stark (ALE). Mostró cartulina amarilla a los jugadores de Croacia Corluka (min. 27), Srna (min. 44), (Strinic) min.53) y Rakitic (min. 90). Incidencias: encuentro correspondiente a la tercera jornada de la Eurocopa del Grupo C, disputado en el estadio Arena Gdansk ante la presencia de 39.000 espectadores.

domingo, 17 de junio de 2012

Lorenzo celebra su compromiso con Yamaha remontando hasta ganar en Silverstone


Lorenzo salta en el podio ante Stoner y Pedrosa - EFE.

Dice Jorge Lorenzo que en su renovación con Yamaha, sellada hasta 2014 y anunciada a principios de semana, pesó el corazón, el aprecio que le tiene a la escudería con la que debutó en MotoGP y que le prefirió hasta que al piloto que la rescató de las cenizas, Valentino Rossi. A dos ofertas similares, Lorenzo quiso quedarse donde estaba y no irse a Honda, que sabe que no podrá contar con Stoner. El mallorquín sabe que en Yamaha seguirá siendo el líder y que dispondrá de una moto competitiva. Agradecido, Lorenzo celebró su compromiso con la marca con una victoria trabajada, en lo que fue “la carrera más difícil del año”. Tanto que llegó a rodar quinto y poco a poco se deshizo de Nicky Hayden, Álvaro Bautista y Ben Spies y se fue a por Stoner, con quien intentó varios adelantamientos tan limpios como estéticos. Hasta que llegó un momento en que dejó atrás al australiano y ya no pasó apuros para llevarse en Silverstone la cuarta victoria en seis pruebas, exacto registro que cuando fue campeón en 2010. Lorenzo sólo ha perdido 10 puntos de los 125 en juego y le saca 25 a Stoner y 39 a Dani Pedrosa, segundo y tercero respectivamente en el GP de Gran Bretaña. 

Lorenzo acabó sobrado, sácandole cinco décimas más a Stoner en la penúltima vuelta y nueve en la última, para llegar a la meta 3'3 segundos antes. Pero hasta alcanzar ese momento tan apacible y que dice tanto de su competitividad, de dar lo mejor de sí independientemente de las circunstancias, el mallorquín lo pasó mal tras una salida desafortunada: “Supe mantener la calma y buscar el error de los otros”. Stoner se puso serio cuando le preguntaron sobre cómo ve la trayectoria de la temporada, recalcó que tuvo problemas con su rueda trasera y vino a decir que no ganó por eso. El actual campeón añadió que también pudo haber vencido en Montmeló y en Le Mans. Lamentablemente para él, las hipótesis no suban puntos.  


Un nuevo triplete español

Bautista, que partía por primera vez desde la pole, sumó 13 por su cuarto puesto, el mejor -acumulaba dos quintas posiciones– desde que se estrenó con Suzuki gracias a que Dorna hiciese una excepción con él para que se pudiese estrenar en una moto oficial. Una prohibición que ya es historia. La organización se ha decidido a suprimirla después de que Honda le presionase en el asunto. Así que Marc Márquez acabará en MotoGP el curso que viene y pilotando una Honda. De momento, Márquez es líder de Moto2 tras su segundo puesto en Silverstone en una carrera que ganó Pol Espargaró, y como Maverick Viñales también venció –también es líder, segundo en la prueba fue Luis Salom– en Moto3 el motociclismo español volvió a disfrutar con otro triplete histórico. Seis podios de nueve posibles con especial mención a la remontada de Pedrosa, que llegó a bajar a la séptima posición y que alcanzó la tercera, pese a intentar hasta el final superar a Stoner: “Lorenzo era demasiado rápido tanto para Casey como para mí”. Y más para Rossi, octavo a 26 segundos, justo delante de Héctor Barberá y de Aleix Espargaró. Iván Silva fue 18º.
   

sábado, 16 de junio de 2012

Mickeal y Vázquez coronan a un Barça ejemplar con su 17ª Liga ante el Madrid (73-69)

Navarro levanta la Liga - EFE.

La grandeza de un plantel es que cualquier jugador se vacíe en la pista  independientemente de los minutos que contabilice en la pista y siempre con los intereses del grupo como meta. “No hay equipo más duro que nosotros. ¡Ninguno!”, dijo, casi sin voz, Pete Mickeal (17 puntos y nueve rebotes), uno de los grandes artífices de que el Palau pareciese un pabellón la noche de un concierto de rock. Mickeal ha pasado de perder la compostura agrediendo a Velickovic en el tercer partido -el único con una diferencia importante de una final decidida por milímetros- a centrarse en el juego y ser capital para forzar en Madrid el quinto y para coronar en casa al Barça con su 17ª Liga ACB, la tercera en cuatro años, todas con Xavi Pascual. Todas con Fran Vázquez, espectacular con 16 puntos y ocho rebotes el día decisivo y para ocupar el vacío de Ndong, que quiso  jugar incluso cojo. El senegalés es un exponente del compromiso, como Lorbek, que jugó con fiebre y después de que le diese una lipotimia por la mañana. Errático hasta entonces, Lorbek no apareció hasta el último cuarto, cuando resultó providencial y redondeó su MVP de una final impagable en la que promedió 16'5 puntos y 4'6 rebotes y en la que el Madrid resistió hasta el final con tres triples sin fallo en el último minuto. Los blancos pudieron  forzar la prórroga incluso, pero Mickeal se hizo con el rebote tras el tiro libre errado a propósito por Sergio Rodríguez y los árbitros señalaron que un jugador madridista había entrado en la zona antes de tiempo: posesión y título para el Barça, que cerró el partido con dos tiros libres de un Wallace muy emocionado (73-69).    

Comprometido con el equipo como hacía tiempo que no lo estaba, el Palau respondió a la cita y funcionó como un jugador más. Saboreó otra victoria global de Pascual, hundido por el varapalo del tercer partido, cuando su equipo perdió por 26 puntos, pero que supo reaccionar para corregir aspectos del juego y ampliar sus recursos, como ir introduciendo zonas. Una opción en la que no se prodiga. El técnico azulgrana supo sacar lo mejor de sus jugadores para forzar el quinto partido: “Levantar al grupo entonces ha sido el reto más difícil que he tenido como entrenador”-. Creció Wallace, brillante en Madrid y competitivo, por su gran esfuerzo, en el Palau, donde capturó hasta cinco rebotes ofensivos. Una contribución capital para que el Madrid no pudiese imponer su juego ni correr durante gran parte del partido y tampoco estaba bien en estático, fallando en segundas y terceras opciones bajo el aro con Tomic (1/7) como principal negado.  


La irrupción de Ingles

“Nadie sabe lo que hemos sufrido, tenemos mucho mérito”, sacó pecho Pascual, que confesó en las últimas 48 horas sólo había dormido dos y recalcó que durante el curso el equipo no ha parado de tener contratiempos con las lesiones. Muy entero estuvo Ingles para que no se notase la ausencia obligada de Navarro, reservado en el banquillo por cargarse con dos personales en el primer minuto y medio. Ingles estuvo excelente sobre todo en el segundo cuarto, para dar el primer gran empujón a su equipo. Un golpe sobre la mesa que el Madrid, fresco con Sergio Rodríguez y Carroll, supo replicar con un parcial de 2-14. Ahí surgió como un gigante Vázquez, un jugador discontinuo que acumulaba sólo 16 puntos en toda la final y que se fue al descanso (39-34) con 12 en su haber. 

Los azulgrana no perdieron ni un ápice de hambre y entre Vázquez y Mickeal volvieron a dar otro achuchón al Madrid, que tenía claro que no podía dejar tirar a Navarro. Sada estaba en todas las partes, trataba de secar al propio Carroll y se soltaba en ataque. Sada era el ejemplo de un Barça ejemplar que capturaría hasta 13 rebotes en un tercer cuarto brillante (56-47).

Llull y Sergio Rodríguez rescataron al Madrid, entero pasase lo que pasase, y que rozó la prórroga. Pero el Barça, sostenido por Lorbek y Mickeal, se acabó llevando su 17ª Liga ACB para impedir que los blancos se llevasen otro doblete 19 años después y vengándose de la final de la Copa del Rey perdida en el Sant Jordi. Emocionado, el capitán Navarro acabó levantando su séptima Liga, con lo que igualó a quien más acumulaban en el club: Ferran Martínez y Andrés Jiménez. Otras dos leyendas como La Bomba. 


BARÇA 73 (16+23+17+22): Huertas (4), Navarro (6), Mickeal (17), Lorbek (10), Vázquez (16) -quinteto inicial-. Ingles (8), Wallace (5), Sada (5), Eidson (2) y Ndong (-). MADRID 69 (12+22+13+22): Llull (12), Carroll (16), Suárez (2), Mirotic (10) y Tomic (2) -quinteto inicial-, Reyes (6), Pocius (-), Singler (12), Velickovic (1), Sergio Rodríguez (6) y Begic (2). Árbitros: Juan Carlos Arteaga, Daniel Herrezuelo y José Ramón García Ortiz. Eliminaron por cinco faltas personales a Vázquez (min.38) y Llull (min.40). Incidencias: Quinto y último partido de la final de la Liga ACB disputado en el Palau Blaugrana ante 7.691 espectadores. El pívot del Barcelona Regal Erazem Lorbek fue nombrado al final del encuentro jugador más valioso de la final.  

jueves, 14 de junio de 2012

Torres se libera en una bella goleada ante Irlanda (4-0)

Torres celebra su primer gol ante Irlanda - EFE. 

El aumento de cámaras en los estadios y que éstas sean cada vez más completas ha hecho que el espectador se sienta a veces casi en el cogote de los jugadores, pero, en cambio, ha restado intimidad a los protagonistas, que se tapan la boca para que nadie se dedique a descifrar qué le ha dicho a fulano. Un recurso recurrente en la repetición de los goles es verlo a cámara lenta, como si la vida fuese algo tan relajado como la poesía. Y a esa velocidad se veía a Fernando Torres (Fuenlabrada, 1984) liberado, celebrando su primer gol en la Eurocopa ante Irlanda. Liberado por un curso complicado en lo personal y exitoso con su equipo. Torres sacó su dedo índice y, gesto sutil o no, lo paseó por su oreja y lo levantó. ¿Un detalle a quienes han dudado de él? Es posible. O quizás sea simplemente una celebración normal de un delantero que, como todos, necesita los goles porque son su argumento. Después de dos ocasiones claras ante Italia, El Niño -ahora ya tercer máximo goleador de la selección con 30 goles y superando a Hierro- necesitó algo menos de cuatro minutos para coger un rechace en el área, dejar a Ward y batir a un Given que no acertó a despejar. El portero irlandés estuvo excelente, pese a encajar una bella goleada de España (4-0), que con un empate se clasificaría para cuartos de final. Italia y Croacia, próximo rival de la selección, empataron a un gol. Silva, Torres de nuevo y Cesc completaron el festival ofensivo con tantos para disfrutar a cámara lenta. 

“Entro a disfrutar cada momento, cada partido. Disfruto cada día de aquí a la final. Eso espero”, relató Torres en Telecinco. Disfrutar del fútbol es lo que le ha costado estos últimos meses. Llegó al Chealsea como el fichaje más caro de su historia y como el español más caro. Poco apareció en su primera medio temporada, cuando aterrizó procedente del Liverpool. Tampoco lo ha hecho en este curso, en el que no se entendió con Villas -Boas y estuvo algo más contento con Di Matteo: sólo marcó 11 goles, por más que lo hiciese también en el Camp Nou. Torres levantó la Champions y la FA Cup sin sentirse protagonista y vivió agobiado por la selección, de la que se vio fuera. Del Bosque le ha dado la oportunidad, por más que no se entienda que Soldado no figure entre los elegidos. 

Los sustos de Cox

A Torres a veces le pierde la retórica y tras marcar se quiso entretener en un par de regates en una jugada que concluyó Xavi con un tiro en una primera parte de dominio de España, que acumuló varias ocasiones, y un más de sustos con Cox como protagonista, al inicio y al final: en la primera fue el delantero irlandés quien obligó a estirarse a Casillas, mientras que después Cox se la dejó a Keane. Piqué estuvo atento para solucionar el entuerto en un equipo ensanchado, alargado por Arbeloa y Alba muy activos y la mira puesta en atacar sin descanso: España contabilizó hasta 27 oportunidades, 15 de ellas entre los tres palos. 

A Silva le llaman Merlín en el City. Un apodo que bien merece por saber jugar con esa serenidad. Pocos serían capaces de controlar un rechace en el área, levantar la cabeza y deshacerse de tres defensas, Dunne, Ward y Ledger para más señas, antes de superar a Given. A Arbeloa le faltaría malicia para meter el tercero. La que le sobró a Torres para sacar provecho a una asistencia del propio Silva. Del Bosque quiso dar minutos a Cesc, su falso 9 en el debut ante Irlanda, al que hizo entrar por Torres. El azulgrana tardó diez minutos en hacer su segundo gol en una Eurocopa en la que Torres empieza a sentirse a gusto. De su puntería dependerá gran parte del futuro de España.   


ESPAÑA 4: Casillas; Arbeloa, Piqué, Sergio Ramos, Jordi Alba; Xavi Hernández, Busquets, Xabi Alonso (Javi Martínez, m. 65); Silva, Torres (Cesc, m. 75) e Iniesta (Cazorla, m. 80). IRLANDA 0: Given; O''Shea, St Ledger, Dunne, Ward; Duff (McClean, m. 76), Andrews, Whelan (Green, m. 84), McGeady; Cox (Walters, m. 46) y Robbie Keane. Goles: 1-0, m. 4: Fernando Torres recoge un rechace en el área, se va por velocidad de dos defensas y marca con un disparo potente. 2-0, m. 49: Silva caracolea en el área ante dos rivales y bate a Given por bajo. 3-0, m. 70: Fernando Torres supera a Given en el uno contra uno tras un pase de Silva. 4-0, m. 82: Cesc culmina un saque de esquina en corto. Árbitro: Pedro Proença (Portugal). Amonestó a los irlandeses Robbie Keane (m. 35), Whelan (m. 45) y St Ledger (m. 83) y a los españoles Xabi Alonso (m. 53) y Javi Martínez (m. 77). Incidencias: partido correspondiente a la segunda jornada del grupo C de la Eurocopa 2012, disputado en el estadio Arena de la ciudad polaca de Gdansk ante unos 40.000 espectadores, cinco mil de ellos de la selección española.

miércoles, 13 de junio de 2012

Lorbek y Wallace recuperan a un Barça modélico que fuerza el quinto partido en el Palau (75-81)


Wallace, felicitado por sus compañeros tras meter un triple y recibir una personal - ACB Photo. 


Blanco de las críticas desde que aterrizó en el Barça, incluso antes por haber conseguido el pasaporte congoleño y no ocupar plaza de extranjero por el Acuerdo Cotonou, CJ Wallace (Atlanta, Georgia, EE UU) lleva un curso año personal y deportivo muy difícil. A finales de octubre falleció Charles Judson, su padre, y en el parqué CJ apenas ha tenido buenas jornadas, citas que se pueden contar con los dedos de la mano. Pero, curiosidades del destino y de su puntería, Wallace cuadró un partido casi perfecto en el Palacio de Deportes para anotar 16 puntos (3/4 en triples y seis rebotes). Con su concurso y el de Lorbek, exquisito con 24 tantos, el Barça se recuperó tras el mazazo del tercer partido, en el que llegó a ceder por 31 puntos, y forzó el quinto y último en el Palau (sábado, La 1, 19:00 horas) tras vencer al Madrid (75-81). El campeón de la Liga ACB levantará la copa en Barcelona.   

Escarmentado y vulgarizado en el encuentro anterior, el Barça quiso ser cauto, calculador y sobre todo mucho más agresivo. Tuvo un comportamiento modélico y reconocerse de nuevo en la pista, empezando por su defensa. Por un día Xavi Pascual combinó la individual con la zona, bien dispuesta tras una canasta. Ahogado por Huertas, Navarro o Ingles, Carroll nunca se sintió cómodo y tan sólo anotó uno de sus nueve tiros, cuando quedaban poco menos de cuatro minutos. Tampoco fue el día de Velickovic ante unos azulgrana excelentes con los triples por primera vez en la serie (10/20) que se crecieron ante un pabellón con más de 13.000 personas, ante la ausencia de Ndong por problemas físicos y el castigo a Eidson –jugó cuatro segundos–. El técnico visitante exprimió al máximo al quinteto inicial y tuvo que sacar rápido a Wallace por las tempranas personales de Vázquez. La irrupción de Wallace supuso el primer golpe sobre la mesa del Barça, que llegó a ponerse 25-32 en el ecuador de la primera parte y se fue al descanso con 34-39, con 14 puntos de CJ, todos en el segundo cuarto. 10 llevaban el sello de Lorbek en un Barça en el que sólo hubo seis anotadores, uno muy simbólico, Ingles, pues sólo aportó un tiro libre. En el Madrid destacaban Singler y Tomic, infalible con sus seis primeros tiros.    

El temple de Mickeal

A partir del control del rebote los azulgrana podían pudo gobernar el ritmo del partido para evitar las transiciones rápidas de su rival, con más piernas y más físico en esta recta final. Los azulgrana salieron convencidos de sus posibilidades y de su competitividad, algo que dice mucho de su carácter y de la preparación mental y desde la pizarra del cuerpo técnico después del desastre del miércoles. Aquella noche la imagen de la impotencia fue la de Mickeal, que agredió a Velickovic. El vídeo mostró que la acción había venido precedida de una colleja de Suárez. El fin no justifica los medios y Mickeal se centró esta vez en jugar a baloncesto, tuvo un comportamiento muy diferente -no protestó ninguna de las personales que le señalaron– y anotó un triple que puso la máxima diferencia (60-73 a 4m 32s). Una diferencia abismal para la mayoría de los equipos, pero no estos dos finalistas, que a excepción del tercer partido, han brindado epílogos deliciosos. Esta vez la épica la puso Mirotic, capaz de anotar en menos de un minuto siete puntos y de poner el 75-79 a 43'3 segundos. Lorbek replicó al límite de la posesión y Llull falló una entrada fundamental.  

Así que el resultado fue el gran regalo esperado por Navarro en su 32º cumpleaños. El capitán fue de menos a mucho y tras anotar dos puntos en los dos primeros cuartos se jugó los tres primeros tiros de su equipo de la segunda parte. La Bomba fue generoso, supo doblar para sus compañeros y buscar especialmente a Lorbek, con el que se entiende a la perfección. Tampoco faltaba Huertas, tranquilo en la dirección y revolucionado en ataque. Sergio Rodríguez y Llull hicieron resistir al Madrid ante el penúltimo acelerón de los azulgrana, que no pudieron respirar tranquilos ni con once a favor (68-79) a 2m03s. La reacción de Mirotic resultó insuficiente y Lorbek sentenció. El esloveno lo celebró con Wallace, excelente en un día clave para su día. “Wallace callando bocas”, escribió en su cuenta de Twitter Pedro Martínez, el entrenador que le dirigió el curso en el Gran Canaria.  

MADRID 75 (15+19+21+20): Tomic (12), Suárez, Velickovic (7), Singler (11) y Llull (12) -equipo inicial- Pocius, Reyes (6), Mirotic (14), Rodríguez (9), Begic y Carroll (4). BARÇA 81 (17+22+23+19): Marcelinho (15), Navarro (12), Vázquez, Lorbek (24) y Mickeal (13) -equipo inicial-, Sada, Wallace (16), Ingles (1), Rabaseda y Eidson. Árbitros: Daniel Hierrezuelo, Antonio Conde y Benjamin Jiménez. Sin eliminados. Sin eliminados. Incidencias: Cuarto partido de la serie final por el título disputado en el Palacio de deportes de Madrid ante 13.248 espectadores. 

lunes, 11 de junio de 2012

El Madrid vulgariza al Barça para quedarse a un paso del título (85-59)


Llull celebra una canasta - ACB Photo.

Desquiciado e impotente vivió tres cuartas partes del partido el Barça, sacudido por su falta de ideas ante un Madrid que parecía de juego recreativo, tan capaz de anotar la canasta más inverosímil como de procurarse la más fácil. Mickeal perdió los nervios y se ganó una descalificante agrediendo a Velickovic que los árbitros no consideraron como tal y le señalaron antideportiva y técnica por su enfrentamiento con Suárez, uno de los más  discretos de un Madrid colosal. Primero Carroll, después Reyes y Llull y, finalmente, todo el equipo vulganizaron a la peor versión del Barça que se recuerda en muchísimo tiempo (85-59). El conjunto de Pablo Laso tiene en su mano sentenciar la final y llevarse el título de la Liga ACB el miércoles (La 1, 22:00 horas), de nuevo en el Palacio de Deportes. 

Hubo tantas diferencias entre un equipo y otro que la crónica se explica sola con números tan dispares: 48 rebotes por 23, 19 asistencias por sólo tres de los azulgrana, nefastos en casi todo, incluso en tiros libres (17/29). El Barça echó de menos a Navarro (1/8) y al resto, pues sólo Wallace superó los nueve puntos. El ex jugador del Gran Canaria anotó 11 de sus 13 tantos cuando el Madrid ya había alcanzado una barrera insalvable: los 30 puntos. Los blancos llegaron a sumar a distanciarse por un máximo de 31 (76-45 a 6m 18s) tras la enésima asistencia de Sergio Rodíguez (9), que esta vez no precisó de los triples (0/4, 3/16 su equipo) para cuajar otra excelente actuación, al nivel de la que mostró un Madrid más eléctrico, más paciente y coral.  

El acelerón de Carroll

Un equipo que disfruta con Carroll, que no necesita demasiado tiempo para decirlo todo. Es un excelente finalizador, más si cabe cuando tiene espacio y su defensor, Ingles en este caso, llega siempre más tarde o simplemente paga con su cara de frustración. Xavi Pascual se desgañitaba ante las pocas soluciones del australiano ante el inmenso repertorio de Carroll, que salió a la pista como sustituto del sustituto, por Pocius, reemplazo de Singler –ambos con dos personales– y anotó 12 puntos en poco más de cuatro minutos. Los azulgrana se sostuvieron por su espíritu colectivo, pues hasta ocho jugadores anotaron en el primer cuarto (25-23) con Pete Mickeal un paso por encima del resto en un encuentro eléctrico, jugado a muchas revoluciones y con Llull desatado y Navarro de nuevo invitado “al teatro” por la grada. 

El Barça se partió en mil piezas, por todos los sitios. Pascual fue rebuscando en su banquillo sin encontrar soluciones. Puso a Eidson y Rabaseda, que apenas estuvieron en pista y aportaron confusión. El primero lleva tiempo fuera de foco y el segundo estaba encendido con Mirotic, travieso con Reyes al lado. El capitán del Madrid pasó a coger el micrófono del partido con su habitual corazón en la lucha por el rebote y su pericia en el tiro desde media distancia. Poco le importó al conjunto de Laso que no entrasen los triples (1/7 en la primera parte). Ese déficit lo compensó con un excelente acierto con los tiros de dos (16/24) y se fue al descanso con otro acelerón de Llull. Dos imágenes resumieron la caraja de los visitantes: Sada se resbaló ante un eslalon de Sergio Rodríguez y Lorbek falló dos tiros libres de tres en el último suspiro antes del paso por los vestuarios (46-32). Mermado Ndong y agobiado por las personales Vázquez, el Barça trampeaba sin un cinco puro. 

El declive de Eidson

Los azulgrana sólo sacaron los dientes en la fea acción de Mickeal y el Madrid, inconformista, continuó mordiendo a su rival histórico, que le había ninguneado las últimas temporadas y al que había birlado la Copa del Rey en el Palau Sant Jordi esta temporada. Hasta ahora aquel era el único encuentro desequilibrado entre ambos y marcó el declive de Eidson, que se lesionó en una jugada fortuita y que no volvió a ser el mismo. Fichaje de relumbrón lleva una final patética (2/16) y unas eliminatorias por el título decepcionante: acumula 48 puntos, de los cuales 25 los anotó en cuartos ante un Lucentum Alicante repleto de bajas y vacío de fuerzas. 

Tomic disfrutaba en la pintura, Llull anotaba una bomba a una mano propulsado como si saltase en una cama elástica mientras el Barça fallaba tiros libres y sólo parecía tener una solución en ataque, el triple. Salvador en el primer partido, Huertas se llevó la palma desde 6'75, distancia desde la que Wallace salvó su partido cuando todo estaba más que sentenciado y el público celebraba un triunfo sin discusión.      

MADRID 85 (25+21+23+16): Llull (12), Suárez (2), Singler (4), Velickovic (3) y Tomic (8) -quinteto inicial- Reyes (15), Carroll (17), Begic (5), Pocius (1), Mirotic (12) y Sergio Rodríguez (6). BARÇA 59 (23+9+10+17): Sada (4), Navarro (8), Mickeal (9), Lorbek (9) y Vázquez (2) -quinteto inicial- Wallace (13), Ndong (0), Huertas (4), Ingles (4), Rabaseda (3) y Eidson (3). Árbitros: Arteaga, Conde y García Ortiz. Incidencias: Tercer partido de las eliminatorias por el título de la Liga. Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid. Lleno. 13.109 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Tirso Lorente, histórico entrenador del Real Madrid y técnico del equipo del Madrid de la Liga EBA

Nadal alcanza su séptimo Roland Garros para superar la marca de Borg

Nadal y Pau Gasol, abrazados tras la final - AP. 


Les separan 30 centímetros y les une una gran amistad desde que se conocieron en un anuncio y sobre todo después de compartir varias jornadas en los Juegos Olímpicos de Pekín. El abrazo entre ambos no sólo una instantánea entrañable, sino un gesto entre dos de los mejores deportistas españoles de la historia. Vestido de calle, Pau Gasol acogió a un Rafa Nadal muy emocionado por haberse llevado su séptimo Roland Garros, superando la marca del sueco Bjorn Borg  ante el rival con el que había perdido de forma consecutiva las últimas tres finales de Grand Slam consecutivas. “Mentalmente era complicado afrontar ese precedente”, reconoció Nadal tras batir a Novak Djokovic un día después de que comenzase la final, suspendida por la lluvia, cuando el serbio, más suelto con la pelota más pesada, había logrado encadenar ocho juegos seguidos a su favor. Con 6-4, 6-3, 2-6 y 1-2 a favor del balear se reanudó el partido. Nadal se puso las pilas, empezó haciéndole un break al serbio, ganó cuatro  juegos con su servicio –dos en blanco– y acabó con otra rotura ante un Djokovic roto que cedió el torneo con una doble falta: 7-5. 

“Quizás haya sido mi mejor temporada de tierra”, reconoció Nadal, que venció en Montecarlo, Barcelona y Roma sin ceder ni un set, y que sólo concedió uno en la final después de alcanzarla habiendo cedido tan sólo una vez su servicio. Números casi inmejorables, sólo empañados por su pronta eliminación en el Másters de Madrid, donde la pista no estuvo a la altura de las circunstancias. Entonces acabó enfadado, nada que ver con su reacción en una Philippe Chatrier prácticamente llena en un día laboral. Era la cuarta vez que Djokovic y él tenían que continuar una final al día siguiente y la primera desde 1973 que Roland Garros no concluía el domingo. Todo por culpa de la lluvia y de las nubes. El sol hizo acto de presencia en el último juego para iluminar a un Nadal al que le brillaron los ojos, que se saltó el protocolo para ir a abrazar a su familia y a su amigo Gasol. Es un deportista modélico como demostró en su discurso: “Para mí es un privilegio jugar contra el número uno”, dijo mirando a Djokovic, mientras éste estaba casi ausente. 

Djokovic, desquiciado 

Nadal sacó de nuevo la versión más infantil del serbio, capaz de controlar sus impulsos el curso pasado y que en el sexto punto tras la reanudación ya se estaba dando raquetazos tras un error. El domingo, después de un break de Nadal destrozó de otro raquetazo su banquillo. Entonces Había perdido 6-4 la primera manga y cedía 4-3 en la segunda. Fue entonces cuando el serbio advirtió que lo mejor era suspender el partido porque chispeaba. La organización le hizo caso. 

Tras el forzado descanso Nadal se llevó el segundo set y se puso 2-0 en el tercero, antes de encajar un 0-8 y de desencajarse porque no se parase el partido por la lluvia: “¡La pista es la misma que hace una hora y entonces no hemos parado!”. Antes de la segunda y última suspensión ganó el último juego ante un Djokovic que tenía ventaja con la pelota llena de arcilla: metido más en la pista los restos de su rival le llegaban a la altura de la cintura. Poco tendría que decir el serbio el día después para impedir que Nadal se coronase por séptima vez campeón en Roland Garros, para que impidiese que batiese la marca de Borg y para que sumase su undécimo Grand Slam. 

domingo, 10 de junio de 2012

Hamilton brilla en Canadá para colocarse líder del Mundial


Hamilton festeja su primera victoria de la temporada - Reuters. 

La ambición de Lewis Hamilton (Stevenage, Reino Unido, 1985) no tiene límites. Es posiblemente el piloto más pasional y decidido de la parrilla, por más que ahora no cometa tantas locuras como en el pasado. Impulsos que le han hecho ser un coleccionista de sanciones de todo tipo y que le privaron de llevarse el Mundial en su debut, cuando coincidió con Fernando Alonso en McLaren. El curso siguiente lograría el que es su único título adelantando a Glock en los últimos metros de la última carrera, en  Interlagos, donde Felipe Massa llegó a creerse campeón tras cruzar la meta. Desde entonces a Hamilton le ha faltado temple y regularidad: dos quintos puestos y un cuarto en la clasificación final son un balance muy pobre para su talento. E incluso la temporada pasada perdió el liderato del equipo en beneficio de Jenson Button, finalmente subcampeón. Pero Hamilton parece dispuesto a volver a ser el primer piloto de McLaren y a ganar su segundo Mundial con actuaciones como las de Canadá, donde se sobrepuso a dos pasos por el pit stop con susto –uno por su culpa y otro por la confusión de sus mecánicos– y supo recuperar el tiempo perdido en la pista superando a Sebastian Vettel primero y a Fernando Alonso después, lanzado ambas veces por el DRS. Con la tercera victoria de su carrera en Montreal Hamilton se convirtió en el séptimo vencedor diferente en otras tantas carreras disputadas en un curso más imprevisible que nunca por la prohibición de los difusores soplados y lo particulares que son ahora los Pirelli. El británico suma 88 puntos, dos más que Alonso, perjudicado por la estrategia de hacer una única parada de Ferrari, que valoró que el rival a largo plazo va a ser Vettel –cuatro en el Gilles Villenueve–. Alonso fue perdiendo fuelle y vio cómo en las últimas cuatro vueltas se despedía del podio, superado por Grosjean, segundo, Checo Pérez, tercero, y el propio Vettel. El español acabó quinto.

Le recordaron a Hamilton que se cumplía el quinto aniversario de su primera victoria en la Fórmula 1 y que también había sido en el mismo circuito en el que acababa de lograr la 22ª: “Lo estoy pensando. Es una efemérides especial. Ésta es una de las mejores carreras que he corrido nunca”. El británico, genial para clavar los tiempos mientras sus rivales cambiaban las gomas, se acordó de sus fans, que le han enviado mensajes de ánimo para apoyarle en este tiempo. “No te tenía tan lejos, eh”, le dijo Grosjean, al que, al contrario de Alonso, le vino de perlas hace sólo una parada. La solución que escogió también Sauber con Pérez, capaz de remontar del 15º al tercero: “Ojalá podamos continuar este camino”. 

Algo a lo que aspira Ferrari, que ha mejorado las prestaciones del F2012, pero que erró la estrategia con Alonso y lamentó la equivocación de Massa, que hizo un trompo y pasó de rodar quinto tras haberse deshecho por persistencia de Rosberg a rodar 12º. Felipinho se repuso de la equivocación y se colocó quinto, antes de que Pérez y el propio Rosberg le pasasen con facilidad, y de volver a pasar por boxes. Massa fue décimo. Peor le fueron las cosas a Button (16º), que partió con los neumáticos duros y tuvo que hacer tres paradas, o a Michael Schumacher, que tuvo que abanadonar por tercera vez consecutivo por problemas en el alerón trasero. Mark Webber, vencedor en la prueba anterior, en Mónaco, sólo pudo ser séptimo. Así es este Mundial sorprendente que domina Hamilton, que está decidido a encontrar la regularidad.    

  

Cesc rescata a España en el debut ante Italia (1-1)


Cesc celebra su gol ante Italia - EFE.


Aquella noche en Viena Cesc Fàbregas (Arenys de Mar, 1987) hizo algo que no hacía desde cadete. Cuando engañó a Buffon y marcó el último penalti de la tanda no sólo clasificó a España para cuartos de final, sino que le quitó los complejos con ese cruce maldito. Suelta y liberada, la selección acabó ganando la Eurocopa de Austria y Suiza y también se llevaría la corona mundial en Sudáfrica. Cuatro años después de aquel penalti, Cesc volvió a sonreír ante Italia y Buffon en el debut del Europeo de Polonia y Ucrania. El centrocampista se llevó una gran alegría al ver que Del Bosque había prescindido de un 9 puro para hacerle un hueco en el once inicial y Cesc le devolvió el gesto marcando tras un caramelo preciso de Silva que servía para empatar el tanto inicial de Di Natale, que aquella noche de Viena erró su penalti. Refresco de Cesc, Torres tuvo las ocasiones más claras de una España que perdonó igual que una Italia vigorosa. Las dos favoritas del grupo C se repartieron un punto (1-1) y la líder es Croacia, vencedora por 1-3 ante Irlanda.   

Se debatía la prensa sobre quién de los tres delanteros convocados tenía que partir de inicio y Del Bosque solucionó el debate abriendo otro, apostando por un centrocampista, al fin y al cabo la posición que más define a este equipo. Cesc estuvo tan discreto como el resto del equipo en una primera parte floja de la selección, vulnerable ante las ocurrencias de Pirlo y la movilidad de Cassano y Balotelli, definitivamente la pareja de arietes más loca del fútbol mundial. La magia de Silva y de Iniesta, el mejor del partido, y la colocación de Casillas eran de lo poco salvable de una España golpeada por Di Natale tras el descanso. El delantero más infravalorado de la Serie A, de la que ha sido máximo goleador en dos de los tres últimos cursos, remató de primeras una deliciosa asistencia de Pirlo, vencedor por velocidad punta ante Busquets. 

El mérito de la selección fue no perder los nervios y reaccionar rápido. Lo hizo en una jugada melódica: Iniesta se la dejó a Silva y éste, sin mirar y homenajeando a Laudrup habilitó a Cesc que no se complicó para resolver a un toque. Ése que le sobró a Torres cuando se vio solo ante Buffon, que le aguantó y le sacó el balón con la pierna. Di Natale remató en una posición acrobática y de nuevo Torres pudo marcar en una acción con Xavi. El delantero del Chelsea recortó hacia la derecha para probar una vaselina que se le marcó alta, en la última gran ocasión de un partido en el que Casillas tuvo que hacer hasta cinco paradas, tantas como en 7 partidos de la fase de clasificación. Y Cesc firmó el primer empate en partido oficial de Del Bosque como seleccionador, tras 28 victorias y dos derrotas.  

ESPAÑA 1: Casillas; Arbeloa, Sergio Ramos, Piqué, Jordi Alba; Busquets, Xabi Alonso, Xavi, Iniesta, Silva (Navas, m.65); y Cesc (Fernando Torres, m.74). ITALIA 1: Italia juega con: Buffon; Giaccherini, Chiellini, De Rossi, Bonucci, Maggio; Marchisio, Thiago Motta (Nocerino, m.89), Pirlo; Cassano (Giovinco, m.65) y Balotelli (Di Natale, m.56). Goles: 0-1, m.60: Di Natale. 1-1, m.64: Cesc. Árbitro: Viktor Kassai (HUN). Amonestó a Jordi Alba,  y Arbeloa (84) y Torres (84) por España; y a Balotelli (37), Bonucci (67), Chiellini (79) y Maggio (89) por Italia.

sábado, 9 de junio de 2012

Sharapova salda su cuenta con Roland Garros borrando a Errani


Sharapova festeja su primer Roland Garros - AFP.

Daba gusto verla dando vueltas sobre sí misma como si fuese una renacuaja que acaba de abrir el regalo que le había pedido a los Reyes Magos. Maria Sharapova (Nyagan, Rusia, 1987) estaba viviendo el momento que tanto había esperado: saldar su cuenta pendiente con Roland Garros. En su primera final en París la rusa borró a la sorprendente Sara Errani por 3-6 y 2-6 para completar su colección: ya tiene los cuatro grandes. Sharapova empezó su álbum con 17 años ganando en Wimbledon (2004), continuó en el Abierto de EE UU (2006) y siguió en el Abierto de Australia (2008). Para ella los años impares son talismán, aunque en este 2012 perdió en enero perdió su tercera final en un Grand Slam en Melbourne ante Azarenka.

“Esto es algo excepcional, una victoria memorable”, confesó la tercera rusa en lograr un Roland Garros en la primera final entre dos jugadoras que no se habían enfrentado nunca desde el Abierto de EE UU de 1999, cuando se citaron Serena Williams y Martina Hingis. La suiza se retiró en 2007 con la espinita clavada de no haber ganado nunca en París, como tampoco lo hizo Pete Sampras, que durante muchos años fue el tenista con más Grand Slam con 14, hasta que Roger Federer le superó (16). 

0-4 inicial 

Hace cuatro años Sharapova llegó a decir que en tierra batida se sentía como una vaca sobre hielo: débil, torpe y vulnerable. No fue así en este Roland Garros, impecable para ella, pues sólo cedió un set en cuarta ronda ante Zakopalova, un partido que tardó 3 horas y 11 minutos en cerrar. En 1 hora y 29 minutos Sharapova despachó a la revelación del torneo, Errani, capaz de eliminar a tres ganadoras de grandes durante el torneo, pero que empezó la final nerviosa y siendo una marioneta para la rusa. Sharapova se fue 0-4, mientras que la italiana sólo era una mera espectadora. Tan sólo se hizo con tres puntos, uno de ellos por doble falta de su rival.

Sharapova se salía con la suya, con su propuesta de intercambios cortos y sostenida por sus paralelos no encontró oponente hasta el quinto juego, que se apuntó Errani rompiendo el saque. La boloñesa se creció, puso algo nerviosa a la rusa –4 dobles falta en la primera manga–, aunque no pudo aspirar a ganar el primer parcial (3-6), cerrado en sólo 36 minutos. Tampoco tuvo voz en el segundo, aunque al menos salvó las dos primeras pelotas de torneo para Sharapova, que replicó con dos saques directos. Es el décima tenista en ganar los cuatro Grand Slam en un curso en el que también ha ganado en Stuttgart y en Roma. Sharapova ha ganado 21 partidos de los últimos 22 que ha jugado a dos mangas y con su pase a la final ya se había asegurado volver a ser la número uno cuatro años después. 

“Han pasado ocho temporadas desde que llegué a cuartos de final aquí y ahora soy la vencedora”, dijo, emocionada, Sharapova, que elogió a Errani: “He estado viéndote estas dos semanas y has jugado muy bien. Espero que juguemos más finales”. Así de detallista es Sharapova, la deportista que más gana del mundo y que está envuelta en mil negocios, en moda... Ahora también se plantea lanzar una línea de confitería que se llamaría Sugarpova. Una idea de esta rusa que ha sabido sobreponerse a las lesiones para volver a lo más alto con Thomas Hogstedt como técnico. Es la sexta ganadora consecutiva diferente de un grande en un circuito femenino que necesita una reina estable. Sharapova presenta su candidatura a serlo.  

viernes, 8 de junio de 2012

Sergio Rodríguez le devuelve la moneda al Barça para empatar la final (69-75)


Sergio Rodríguez señala una jugada ante Huertas - ACB Photo.

Sergio Rodríguez (Santa Cruz de Tenerife, 1986) es un jugador explosivo, por más que lo haya demostrado a cuentagotas. Por más que pasase de ser un base apetecible en Europa tras brillar en sus dos primeras temporadas en la Liga ACB con el Estudiantes y ser decisivo en las semifinales contra Argentina en el Mundial de Japón a aterrizar en la NBA y pasar bastante desapercibido en los Blazers, los Nicks y los Kings. El curso pasado el base canario quiso corregir su trayectoria, empezar de cero en España y en el Madrid, donde tuvo algunas actuaciones estelares que no compensaron su irregularidad. Ahora, en cambio, el Chacho vive quizás el momento más dulce de su carrera, cuando no se le esperaba a ese nivel. Sergio Rodríguez está picando a la puerta de la selección para ir a los Juegos Olímpicos de Londres con sus espléndidos playoffs, en los que lleva 18 triples de 23 intentados (67%), además de promediar cuatro asistencias y 10 puntos por partido. Pero sobre todo por dar un golpe de la mesa en instantes delicados, como hizo en semifinales ante el Caja Laboral y como volvió a hacerLO en el Palau para empatar la final a un triunfo con tres triples de los cinco con los que el Madrid acribilló en el último cuarto al Barça. El conjunto de Pablo Laso remontó nueve puntos en contra para acabar ganando por 69-75 y pasar a tener el factor cancha a favor ante unos azulgrana que se quedaron sin ideas ni aliento ante la zona 1-3-1 de su rival.

Sergio Rodríguez le devolvió la moneda al Barça, salvado en el partido anterior por un triple de Huertas desde más de 10 metros. Una jugada inusual y más propia de un anuncio o de una película que culminó la remontada de los azulgrana, capaces de recortar 17 puntos de desventaja. Esa actitud es la que tuvo el Barça en el segundo partido, hasta que se bloqueó en el tramo final, cuando Laso planteó una 1-3-1 cuyo punto débil son las esquinas y que fue demasiado para unos locales sin puntería con los triples (5/24), todo lo contrario que el Madrid (11/17). Al Barça le falta la aportación de varios de sus jugadores.  

Vázquez, omnipresente

Lo llegó a bordar el Barça en algunos momentos, muy entero y contundente con jugadores como Vázquez, que ante los problemas físicos de Ndong, dio un paso al frente y no tardó nada en colocarle un tapón a Tomic, que como marca la tradición comenzó desatado ante el conjunto de Xavi Pascual. Los visitantes, inmanulados con los triples –metieron cuatro de los seis primeros– se fueron 6-11 (a los 5m 20s) con un tiro de Suárez, pero el Barça con Mickeal gustando y gustándose, Navarro como una culebra y Vázquez omnipresente remontaron con facilidad. Incluso tuvo sus primeros minutos en la serie Xabaseda, que se presentó con un mate y no tardó en volver al banquillo porque los árbitros fueron más exigentes que con el resto.

Lorbek pasó a ser el faro del Barça, mientras el Madrid se defendía con Mirotic, que no parece que venga de una lesión, con Reyes, cuya aportación sobre todo en el rebote ofensivo no tiene precio, y al descanso se llegó con 40-40 y con la confirmación de que Eidson (0/5, -4) está completamente perdido, al nivel de Wallace o de Ingles.

Navarro y Carroll

Tras el descanso los azulgrana se mostraron como un equipo sólido en defensa, forzando al Madrid a probar tiros incómodos, y fresco en ataque con Huertas como director de orquesta para escaparse por 52-43 (a los 27m 03s) tras una acción de Navarro, tan atento para atosigar a Carroll como para anotar sin aparente desgaste.

Con Llull y Sergio Rodríguez en pista y defendiendo en zona, el Madrid se recuperó a base de la dirección del base canario y de los triples. Reyes estaba atento para fabricarse las canastas tras segundas o terceras oportunidades ante un rival encogido y agotado que en cuatro minutos largos sólo pudo anotar un triple de Navarro y, a pesar de todo, pudo empatar a 70 en el último minuto si a Mickeal no se le hubiese salido una media vuelta. También se le salió la bomba a Carroll, inmenso en el epílogo, pero el tirador se hizo con su propio rechace y provocó la falta precisamente de Pete. En la jugada siguiente Sergio Rodríguez desquició a Nvarro y Mirotic medio sentenció el partido. La Bomba y Huertas fallaron sus triples y la serie llegará a Madrid empatada a 1-1, empatada a remontadas.

BARÇA 69 (21+19+16+13) : Huertas (10), Eidson (), Mickeal (10), Lorbek (22) y Vázquez (11) -quinteto inicial-, Navarro (11), Sada (-), CJ Wallace (1), Ingles (2), Ndong (-) y Rabaseda (2). MADRID 75 (20+20+9+26): Llull (5), Suárez (3), Syngler (8), Velickovic (5), Tomic (12) -quinteto inicial-, Pocius (2), Reyes (6), Rodríguez (14), Carroll (10), Mirotic (10) y Begic (-). Árbitros: Daniel Hierrezuelo, Emilio Pérez Pizarro, Benjamín Jiménez. Incidencias: Segundo partido del playoff por el título de la Liga Endesa disputado en el Palau Blaugrana ante 7.151 espectadores.