domingo, 29 de noviembre de 2009

Davydenko ya es todo un maestro

Davydenko, emocionado, delebra su triunfo en Londres -EFE.


No parece un tenista al uso. Rodeada de una barba débil, su cara, muy, muy blanca, parece pertenecer a alguien enfermizo y no a todo un campeón de la Copa de Maestros, punto final de la temporada al margen de la Davis. Por un día Nikolay Davydenko (Sverodonezk, Ucrania, 1981 y nacionalizado ruso con 18 años) no se muestra frío y sonríe levanta sus brazos con alivio y rabia a la vez. Acaba de dar por fin dar el paso que llevaba tiempo buscando, ganar un trofeo importante, y lo ha conseguido el año en el que se ha pasado lesionado los tres primeros meses. Pasase lo que pasase iba el campeón iba a ser alguien inesperado porque tampoco entraba entre los favoritos que el argentino Martín Del Potro alcanzase la final de Londres, que ganó Davydenko por 6-3 y 6-4 en una hora y 23 minutos. Como confesó el propio Davydenko, cuyo mejor resultado en un Grand Slam este curso fue llegar a cuartos en París, llegó a la Copa de Maestros –su 19º torneo– sin haberse podido los días previas y con muchas dudas sobre su estado físico. En la presentación de los ocho protagonistas fue uno de los más ignorados por los periodistas y durante los días de la competición ningún aficionado se acercó al ruso para pedirle un autógrafo. O eso es lo que dijo Davydenko, que con un tono irónico similar anheló ser más querido en Rusia: “Ahora que Marat Safin se ha retirado y ya no es famoso espero que yo pueda ser también así popular y que la gente me apoye”. A Davydenko no se le olvida un encuentro que disputó contra Safin en Moscú y en el que “el 80% del público” estaba a favor de su rival.


Semifinalista dos veces en Roland Garros y el US Open, el nuevo maestro es un tenista explosivo en la pista y de declaraciones contundentes fuera de ella. Hace unos días defendió que “Nadal sólo tiene físico, no dispone ni de saque ni de volea”. Más divertido se mostró Davydenko tras ganar en Londres refiriéndose a su altura (1’77 metros): “Soy pequeño, porque cada día pierdo un kilo”. Un comentario que utilizó para defender que todo el mundo puede ser número uno y que puede utilizar diferentes estilos para conseguirlo y quizás para autodefinirse, pues sus golpes son diferentes y están totalmente alejados de los movimientos clásicos. El número uno le queda lejos, pero de momento acaba el 2009 como sexta mejor raqueta del mundo después de ganar en el round-robin a Nadal y Robin Soderling, y sobre todo a Roger Federer -contra quien había eprdido sus 12 encuentros anteriores- en unas duras semifinales. Sólo Novak Djokovic, precisamente quien le venció en la final de 2008, pudo ganarle.


Viaje a las Islas Malvinas


“Djokovic, Federer, Sampras…”, enumeró Davydenko señalando las inscripciones de la Copa de Maestros. “Y ahora, en el 2009, yo. Mi nombre estará aquí para siempre”, apostilló, orgulloso, para confesar después que parte de los 1.510.000 dólares que ha ganado en Londres los invertirá en un viaje a las Islas Malvinas con su esposa. Aunque también expresó su deseo (otra ironía) de comprarse un piso en Moscú, pese a que “los precios estén muy altos. Habrá que esperar a que bajen”.

El epílogo de la temporada ha sido balsámico para Davydenko y contrasta con la pesadilla del inicio, cuando se lesionó en el talón izquierdo en Chennai. Un contratiempo que le impidió, entre otras cosas, estar presente en el Abierto de Australia y no tener la opción de defender el título en Miami. Reapareció en la temporada de tierra y alcanzando los cuartos de final de Montecarlo, para después llegar a semifinales del Godó (perdió con Nadal) y Estoril. Soderling le impediría alcanzar la penúltima ronda en Roland Garros. Davydenko estaba en plena forma y lo demostró ganando cuatro torneos en dos meses: Hamburgo (contra Paul-Henri Mathieu), Umag (Juan Carlos Ferrero), Kuala Lumpur (Fernando Verdasco) y Shanghái (Nadal). El quinto y último del año es la Copa de Maestros. Uno menos que su mejor temporada, 2006, cuando ganó seis (Sopot, Poertschach, New Haven, Moscú y París) y concluyó el curso como número tres mundial, su tope histórico.

Davydenko es consciente de que jamás se podrá quitar el sambenito de su supuesto partido amañado en la segunda ronda del torneo de San Petersburgo en 2007. Fue acusado directamente por la ATP de “no haberse esforzado lo suficiente” en su derrota ante el entonces desconocido Cilic, ante el que ganó en menos de media hora el primer set y perdió los otros cometiendo hasta diez dobles faltas. Incluso el juez de silla, el belga Jean-Philippe Dercq, le reprendió por su actitud. “Cuando hice una doble falta me dio un aviso por mal comportamiento. Decía que estaba tirando el partido”, explicó en su momento Davydenko. Ahora ya es todo un maestro.


Vuelve Reyes, sigue ganando el Real Madrid

Hansen retiene el balón ante Jasen -EFE.


Excitado tras su tremenda remontada en casa ante el Armani Jeans en la Euroliga, el Real Madrid prosiguió con su trayectoria en la Liga ACB logrando su décima victoria ante el CB Granada (86-69) en otros tantos partidos disputados. Un triunfo que resultó sencillo en cuanto se unieron dos jugadores eléctricos como Sergio Llull (12 puntos) y Travis Hansen (18). Pero la noticia más trascendente ya se había producido en el quinteto inicial, en el que por primera vez en Liga ACB estuvo presente Felipe Reyes, MVP del curso pasado y que por fin está recuperado de su lesión. Ettore Messina le dio casi 10 minutos para que vaya cogiendo forma y confianza. Todavía le queda tiempo a Reyes para volver a poder dar el rendimiento que es capaz de dar (16’9 puntos y 9’4 rebotes en la fase regular de la temporada pasada). También reapareció Thomas Van der Spiegel, que ha hecho Axel Hervelle ya no tenga ficha con el conjunto blanco.


La diferencia entre y otros es muy grande en cuanto a presupuesto, protagonistas y en experiencia. Ahí entra Pablo Aguilar, que cumple su segunda temporada en el conjunto granadino y llegó a Vistalegre como uno de los mejores pívots del momento. Pero también en un momento, en el primer minuto y medio, cometió dos personales que obligaron a Trifón Poch a reservarle en el banquillo y a variar el juego del equipo. El recambio de Aguilar, Jesús Fernández, no tiene su polivalencia y sólo cogió un rebote y falló una canasta. Su paso por Menorca ha convertido a Fernández en un jugador lento y melancólico, lejos de la solvencia que mostró al lado de Curtis Borchardt, icono hasta su salida del CB Granada y de la ciudad. Un hueco que intenta ocupar (o le exigen hacerlo, según se mire) Richard Hendrix, un anotador solvente en la NCAA con Alabama que sin Aguilar tuvo que asumir prácticamente toda la responsabilidad en ataque. Hendrix anotó once de los primeros 18 puntos de los visitantes. Hendrix penetraba con demasiada parsimonia y anotaba en segundas opciones por su habilidad y también por la dejadez del Real Madrid, muy tacaño en las ayudas y totalmente contemplativo al inicio (9-13 a los 5m 15s). Únicamente se saltaba la tónica general Novika Velikovic (10 puntos y siete rebotes al final).


Llull y Hansen


Messina recriminó a sus jugadores la actitud que estaban teniendo. La reprimenda y los recambios mejoraron al Real Madrid, que impulsado por Hansen y Darjus Lavrinovic cerró el primer cuarto con dos acciones al límite (25-20) y aprovechándose de las pérdidas de un CB Granada, reducido a Hendrix, al que Trifón Poch hizo descansar en el comienzo del segundo cuarto. Entró Aguilar y el CB Granada perdió en rebotes, pero ganó en competitividad gracias a la defensa zonal y la relajación de los locales, que tras distanciarse por 13 puntos con un efectivo Kaukenas (37-24 a los 14m 13s) vieron cómo los visitantes reducían la distancia a cuatro (41-37 a los 18m 53s) con Joe Ingles como impulsor –tiene con una pronunciación ambigua, hay quien traduce el apellido como English quien dice Aiglis– y Aguilar y Juampi Gutiérrez como ayudas.


Volvió Hendrix en la segunda parte y el CB Granada redujo la diferencia a tan sólo cinco puntos (51-46 a los 24m 39s). Pero entre Llull y Hansen, siempre al contraataque desangelaron a los visitantes. Y enfadaron a Hendrix que tras cometer una personal se enfadó con sus compañeros por qué no entendía por qué le habían dejado solo con Lavrinovic. El jugador estadounidense cometió la quinta tras darle un manotazo a Llull. Se fue murmurando. Muy pocos jugadores son capaces de ganar solos un partido. Y a Hendrix le queda mucho por aprender.



sábado, 28 de noviembre de 2009

Cómo estrujar una victoria

Blanco intenta impedir el tiro de Ndong - ACB Photo/M. Pozo.


El valor de las cosas depende siempre de las circunstancias. En un marcador rácano y completamente ajustado la defensa representa todavía más un aspecto más capital que en un partido de ataques generosos. El Barça supo cómo estrujar la victoria ante Unicaja (57-63) en el el Martín Carpena, donde había perdido en sus últimas siete visitas. Juan Carlos Navarro (18 puntos, 3/5 en triples) y Erazem Lorbek (13 y seis rebotes) fueron los más efectivos de los visitantes, que sumaron su noveno triunfo, una cifra que les permite compartir momentáneamente la primera posición con el Real Madrid, al que le queda jugar mañana domingo su partido ante el CB Granada.


Había llegado con prisas el Barça a Málaga, donde aterrizó tan sólo una hora antes del entrenamiento previsto para el viernes por la tarde. Xavi Pascual, con buen criterio, decidió suspenderlo. Así que los azulgrana comparecieron en el Martín Carpena habiéndose ejercitado en el calentamiento y en la sesión de tiro matinal después de su excelente actuación en Siena ante el Montepaschi. Un contratiempo que no les impidió empezar el partido ante Unicaja con una propuesta fresca, leyendo muy bien los bloqueos y las continuaciones, haciendo del ataque algo sencillo y plástico, funcionando en defensa con el máximo rigor. Con suma rapidez el Barça obtuvo dos parciales de 0-8. Y no hubo nadie que expresara mejor dicha explosividad que Navarro, que al minuto y medio llevaba dos triples y le quedaban tan sólo cuatro más para igualar el registro como sexto máximo triplista de la competición de Joan Creus (702), máximo responsable de la confección de la plantilla azulgrana. “Si le paso, espero que no lo tenga en cuenta”, bromeó en TVE el propio Navarro, que sólo anotaría triple.


Alternativas extremas y Welsch


Entre medias, entre la eficacia de La Bomba y la habilidad de Lorbek, surgió Jiri Welsch, el jugador idóneo para un encuentro de alternativas extremas, pues el checo es de aquéllos que anotan varias canastas seguidas para pasarse bastante tiempo sin anotar. Welsch metió siete puntos en el primer período y alcanzó el descanso con nueve, un registro excelso en un marcador tan exiguo (27-30) y en un Unicaja en el que hasta seis jugadores habían anotado únicamente dos puntos. El conjunto de Aíto García Reneses había conseguido contener al Barça subiendo líneas y haciéndole perder cuatro pelotas seguidas. Unicaja salía reforzado de un encuentro que durante momentos tenía un desarrollo exacto al de un partido de tenis.


Lo peor estaba aún por llegar. Sucedió en el tercer cuarto, resuelto con empate a 10 y lleno de precipitación y errores cómicos: Ricky Rubio asistía a Navarro mientras éste iba en dirección contraria y a Joel Freeland se le escapaba la pelota de las manos. Ambos equipos abusaban demasiado del lanzamiento exterior con escaso éxito. Pos los visitantes sólo se salvaban precisamente dos ex jugadores de Unicaja, Erazem Lorbek y Boniface Ndong. El primero anotaba con facilidad en la pintura, mientras que el segundo martirizaba a sus homónimos sacándoles faltas, especialmente al joven Lima. Hasta bien entrado dicho período no se vieron los primeros puntos de Shammond Williams, que no es el base organizador que necesitaba el equipo pero le será de gran ayuda a Unicaja en su intento por clasificarse para la Copa del Rey. Más si sabe por el rendimiento discreto de algunos de los nuevos fichajes, como Saúl Blanco o Guillem Rubio, que no cuenta demasiado para Aíto (sólo jugó los seis primeros minutos).


Le faltaba chispa, sangre y velocidad al encuentro y Roger Grimau y Víctor Sada aportaron esos ingredientes (40-47 a 8m 35s), pero dos triples de Carlos Jiménez (ocho tantos y seis rebotes) igualaron las cosas (46-47 a 7m 01s). Pero los azulgranas fallaron menos y supieron jugar menos mal, ser más pacientes. Los visitantes tuvieron opciones hasta una penetración de Omar Cook a 47s (53-57). Después no supieron jugar otro final ajustado: Aíto ordenó a sus jugadores que no hiciesen faltas y menos a Navarro, pero Taquan Dean cumplió al revés dichas premisas y La Bomba acabó por sentenciar una victoria estrujada en una pista en la que el Barça había perdido en sus últimas siete visitas. “Las rachas están para romperse”, sentenció el jugador.


jueves, 26 de noviembre de 2009

Liderato y respeto

Mickeal captura un rebote ante Domercant -EFE.



La fortaleza es la principal virtud de este Barça. Es un grupo convencido de sus posibilidades, capaz de rehacerse de sus bajones con una naturalidad sorprendente. Es el conjunto azulgrana quien decide el desarrollo del partido según su juego, sus errores y aciertos. Parece que el rival sea una simple marioneta y, sin duda, ve muy reducidas sus prestaciones, como le sucedió al Montepaschi, que también llegaba invicto y acabó lejos de sí mismo, con 19 puntos menos de los que promediaba y 21 más en contra (65-84). El excepcional triunfo del Barça en Siena, el primero desde 2004, le deja líder en solitario del grupo A. Boniface Ndong, con 19 puntos (9/10), fue el máximo anotador de un partido con el que los azulgrana refuerzan el respeto que les tienen los rivales y los otros aspirantes en ganar el torneo. Un doble parcial de 0-11 entre el tercer y últimos cuartos desmoralizó a los italianos.


Pasaba el Montepaschi por ser el mejor equipo en triples, con 11/24, pero ante el Barça se quedó en 3/10 porque Xavi Pascual ordenó una defensa a conciencia de los tiradores. Y quien más notó dicha táctica fue McIntyre (13 puntos), harto de tener siempre pegado a Ricky Rubio (seis puntos y cinco asistencias) y que sólo destacó cuando encadenó un par de triples seguidos que acercaron a su equipo (62-70 a 5m 31s). Pero de ahí al final los locales sólo anotaron tres puntos más y entre Ndong y Juan Carlos Navarro (12 puntos, 3/9 en triples) aseguraron una victoria contundente que no admite dudas en las estadísticas (el conjunto azulgrana alcanzó 106 de valoración).


En lo bueno y en lo malo


Pascual justificó su merecida ampliación de contrato por un año más con otro partido serio desde la defensa, con la que logró una primera ventaja considerable dada la dificultad de la pista (10-15 a los 5m 26s). Un tanteo que precedió a la segunda personal de McIntyre. Sin su base titular en pista y con el ex azulgrana Sato poco participativo, el Montepaschi supo reaccionar por el propio Barça, que empezó a alejarse de la canasta, como si el básket tuviese el mismo funcionamiento que jugar al escondite. Pero incluso así, cuando parecía tener pánico a acercarse a la zona, no se tambaleó el conjunto azulgrana y encontró en los triples su alivio inmediato. Tres en tres minutos volvieron a impulsar al Barça, que recuperó su mejor juego, otra vez con sus pívots como verdaderos protagonistas.


El público y el Montepaschi estaban más pendientes de proclamar lo que ellos consideraban injusticias que de proponer soluciones: Domercant se ganó una técnica absurda y McIntyre pasó de anotar una canasta complicada a cometer dobles. No le iba mejor a Sato, que facilitó un tres más uno de Ricky, quien cerraría el marcador al descanso (34-43). El déficit del Barça continuaba siendo el rebote y sus jugadores interiores se repartían cuatro rebotes, tan sólo uno ofensivo.


Falto de recursos y de tiro, el Montepaschi se sostuvo a base de tiros libres en el tercer cuarto y con un triple de Domercant se puso 53-57 (a los 29m 10s). Pero el Barça respondió con un parcial de 0-11 con Morris como protagonista. Exacta réplica cuando McIntyre metió sus dos triples (63-70 a 5m 31s). Un par de jugadas de Ndong, tan ligero que parecía un base acabaron definitivamente con los locales, malacostumbrados en la Lega, donde sólo encuentra el incentivo de ser aún mejor que el año anterior. Montepaschi encadena tres títulos desde 2007 y el curso pasado tan sólo perdió un partido, de los ¡diez! que ha perdido en tres temporadas y media, en 136 partidos. En Siena el Barça logró el liderato y respeto, que nunca está de más.


martes, 24 de noviembre de 2009

Melodía desde el infierno

Puyol separa a Eto'o y Busquets en un lance del partido -EFE.


Recuperó el Barça su partitura de antaño, alcanzó a tocar la melodía más exquisita una noche que avisaba del infierno. Solventó sin medias tintas y con la seguridad y brillantez de hace unos meses su primera gran final de la temporada, reforzando de paso su filosofía, de la que público y prensa empezaban a dudar y que ha convertido a Josep Guardiola en el nuevo icono del fútbol entendido como arte más que como deporte. Ganó el Barça a su pasado, al ovacionado Samuel Eto’o y a los pitados Jose Mourinho, Luis Figo y Tiago Motta Ricardo Quaresma más bien fue ignorado–, y se sobrepuso a su delicado presente tras haber marcado únicamente tres goles y conseguir cinco puntos en las cuatro primeras jornadas de la Champions. En una primera hora sensacional cimentó un triunfo convincente y necesario por 2-0 ante un Inter recurrente, primitivo y con las líneas tan partidas como el pan de molde. El campeón rescató su batuta y ahora su clasificación para octavos de final será menos angustiosa: le bastaría incluso una derrota en Kiev por un gol para clasificarse, pues en el otro encuentro pasó lo que más le convenía, un empate a cero entre el Rubin Kazán y el Dinamo de Kiev.


A Guardiola hay muy pocas cosas a objetarle en su pequeño y tremendamente exitoso tiempo como entrenador del Barça. Siempre ha sido de la opinión de no forzar a los jugadores y raramente lo ha hecho, a excepción de la participación en la final de la Champions de Roma de Andrés Iniesta, a la que el jugador llegó justo tras haberse perdido la de Copa del Rey. Ante el Inter estaba obligado a arriesgar con Messi e Ibrahimovic, lesionados y muy justos. Optó por el riesgo de no hacerlos jugar, probablemente el más peligroso para él si el resultado no acompañaba, pero el más beneficioso tanto para el equipo como para los propios jugadores. Las ausencias sirven de excusa popular, pero también de oportunidad para los que tienen tantos mimos ni tanto nombre. Así que Thierry Henry, lejos de su divismo en Londres y acosado mundialmente por su mundana mano ante Irlanda, vio cumplido por una vez su eterna reivindicación de ser delantero centro como en el Arsenal, acompañado por la derecha por Iniesta y por la izquierda por Pedro, antiguo Pedrito, ese jugador que podría ser nuestro vecino del quinto de tan natural y honesto que comparece ante los medios. La suerte de Pedro es que en el campo es todo lo contrario y que resuelve en el área más o menos como habla: con los mínimos toques posibles y una resolución precisa. Así llegó su gol tras empalmar con la izquierda un centro de Alves desde la derecha, las dos últimas acciones de otra nueva jugada de billar del Barça.


Al pelotazo


El gol de Pedro ponía un broche perfecto a un inicio fabuloso, pues el Barça había conseguido recortar las líneas del Inter, tan resquebrajado que a Eto’o le resultaba más sencillo tocar la pelota bajando a su propio campo en labores defensivas que esperar poder controlar cualquier pelotazo de sus compañeros, que recurrían sin descanso al rechace largo, que de tanto en tanto sorprende. Pero mucho tenía que sorprender el solitario Eto’o y el defenestrado Inter para inquietar al Barça y a su ordenada defensa, empezando por Gerard Piqué. El central azulgrana, cada vez más afianzado en el club y en la selección, fue el encargado de abrir el marcador a la salida de un córner y con Motta agarrándole de la camiseta sin tapujos, en un penalti tan claro que ni tan siquiera suele pitarse. Incluso Eric Abidal, recién recuperado de la gripe A, empequeñecó al habilidoso Maicon, reducido a jugador agresivo en vez de a lateral de largo recorrido. El Inter tan sólo tuvo una ocasión real y fue más por fallo ajeno que por cierto propio. Víctor Valdés no salió bien y Stankovic intentó una vaselina que salió fuera por poco. Una ocasión que más clara que los inocentes tiros de Milito y Eto'o.


Todo acompañó al Barça, incluso el público, al que Guardiola había demanadado compromiso y ánimo. El Camp Nou cumplió, pese a ser muy dado a dosificar sentimientos, demasiado silencioso cuando el equipo necesita comprobar y escuchar que sí, que juega en casa, y únicamente vivo tanto por los momentos de euforia como por las injusticias arbitrales. Pero esta vez el estadio arengó y aplaudió a sus jugadores desde el principio. Y fue generoso –y justo– aplaudiendo a Eto’o, reconociendo su extraordinaria trayectoria en el club, del que salía en verano por falta de feeling con el entrenador. La salida del camerunés –que reclamó un par de penaltis y lanzó una vez tan desviado que se fue a la banda– es quizás el único error significativo de la gestión de Guardiola, que no atiende a las excusas, sabe gestionar la euforia y huir del catastrofismo. Confiesa por igual defectos y virtudes y siempre que puede recalca que él sólo será bueno cuando el equipo gane. No le falta razón en un mundo tan volátil como el del fútbol.


Desquiciado en el partido, Eto’o supo disfrutar del Camp Nou antes y después del encuentro. Tanto en el túnel de vestuarios como en la presentación en el campo, se abrazó uno a uno con sus ex compañeros. Y al final del encuentro los volvió saludar, le dio consejos a Bojan y se deseó suerte con Piqué. “Nos vemos en el Bernabéu”, dijo Eto’o, que tenía en las manos la camiseta del central. Uno de los recuerdos que se lleva de su retorno al Camp Nou. De una noche en la que el Barça hizo sonar su melodía desde el infierno.


domingo, 22 de noviembre de 2009

De la mano de Ricky y la fiabilidad de Navarro

Ricky machaca a dos manos -ACB Photo.


Portada de El País Semanal con la actriz Clara Lago, Ricky Rubio (El Masnou, 1990) está presente en las carpetas de las adolescentes de todo el país, pero también seduce a los aficionados del básket. Incluso acaba por convencer a aquéllos que aseguran que basa demasiado su juego demasiado en el físico y que le falta seguridad y eficacia en el tiro. Ante el Lagun Aro GBC desmontó cualquier debate y se fue a los 15 puntos, un registro sólo superado por su compañero Juan Carlos Navarro (17). Ambos fueron los protagonistas de un triunfo muy claro del conjunto azulgrana (83-54), que presentó una estadística excelsa: 18 recuperaciones por tan sólo nueve pérdidas. El Barça ha convertido el Palau en una cancha inexpugnable, pues acumula 19 victorias consecutivas en la Liga ACB, donde continúa segundo tras el Real Madrid de Ettore Messina.


Resultó todo un golpe sobre la mesa de Ricky. De su mano el juego se simplifica, aunque algunas veces recurra a florituras excesivas. De su mano el juego es más espectacular y es un filón para los alley oop. Sin embargo, en esta ocasión Ricky sólo repartió una asistencia y fue más un anotador completo (tres rebotes y recuperaciones). El fichaje mediático del año en Europa desatascó al Barça en los únicos dos momentos en los que se comportó como un equipo sorprendido y confundido. Primero en el inicio del primer cuarto (4-5 a los 2m30s), un balance que Ricky arregló con dos triples seguidos y un mate a dos manos -Navarro le secundó con un par de bombas-. El segundo momento llegó poco antes del descanso, instante en el que la asociación entre ambos permitió al Barça irse a los vestuarios con 42-28. Dos tiros libres de Ricky y siete puntos de Navarro en el último minuto largo de la primera parte aliviaron a los locales definitivamente.


Panko y Barbour


El marcador premiaba demasiado la fogosidad de la pareja azulgrana, ya que el Barça había tenido serias dificultades para anotar en el segundo cuarto y no había podido imponer su propuesta rápida y contundente. El Lagun Aro, con una disposición antagónica (en estático y al límite de la posesión), fomentaba que el partido tuviese un ritmo pausado y ciertamente parsimonioso. Llevar el encuentro a su terreno, ya que con un par de triples en el inicio del segundo período los visitantes se colocaron a cinco puntos (22-17 a los 13m 50s) después de llegar a perder por once. Sin embargo, el conjunto de Pablo Laso nunca opositó realmente por el triunfo: con 29 pérdidas a poco se puede aspirar. Y menos si los máximos referentes del equipo, Antwain Barbour y Andy Panko, aportan únicamente cuatro y ocho puntos. Sólo el eterno Bernard Hopkins, el jugador en activo con más puntos en la Liga, sobrepasó los ocho tantos (12).


“Ricky es un jugador maravilloso”, le elogió en el descanso Epi en una entrevista con nuestro compañero Víctor Lavagnini en el Canal 33. El mítico número 15, cuya camiseta está colgada en el Palau, confesaba que estaba nervioso por su hijo, Edgar, que juega en el Lagun Aro GBC y de quien Laso dice que es muy tímido todavía en la pista. Cuando Edgar (0/2, tres asistencias) entró, el Barça ya había alcanzado la veintena de puntos de diferencia y entre Ricky y Navarro habían hecho disfrutar al público, encantado con el resto de jugadores. Todos anotaron, incluso Xavier Rabaseda, que sumó su tercer punto en la competición. El final sirvió para que Albert Miralles anotase por fin sus dos canastas en juego –está lejos del jugador solvente que demostró ser en parte de su trayectoria en Valencia– y para que el Barça alcanzase una máxima renta de 32 puntos (72-40 a 8m 22s). De la mano de Ricky y la fiabilidad de Navarro funcionó un Barça otra vez en su versión coral. Pero el jueves ante el Montepaschi en Siena no se podrá permitir ser tan blando en los rebotes. (24 por 33 del Lagun Aro GBC). La asignatura pendiente de un equipo que sólo ha perdido un partido este curso.


jueves, 19 de noviembre de 2009

Velickovic le da la razón a Messina

Velickovic lanza a canasta ante Koffi y Sonseca - ACB Photo / D.R. Anchuelo.



Engrasado para ganar bajo cualquier circunstancia, el Real Madrid es un conjunto preparado para sufrir ante lo peor y disfrutar en el momento preciso. Consigue que todo le llegue como curso natural, a su debido tiempo. No se incomoda el conjunto blanco ante finales ajustados que acaba resolviéndolos a su favor porque le sobra talento, oficio y, sobre todo, defensa, la verdadera obsesión de Ettore Messina. Un entrenador de prestigio que tiene cuatro Euroligas y que puede sacar pecho por haber renunciado a la NBA. Su meticulosidad le habría comportado problemas con más de un iluminado de la Liga estadounidense (Allen Iverson, por ejemplo), pero le funciona en Europa. Después de triunfar en Moscú, Treviso y Bolonia Messina ha convertido al Real Madrid en un grupo que antepone el trabajo colectivo a las individualidades y que no depende de los de siempre, Louis Bullock y Felipe Reyes, que todavía no ha podido debutar en la Liga ACB y ya se entrena con cierta normalidad con el equipo tras la lesión. Hace meses que Sweet Lou se quedase en tan sólo dos puntos y Reyes no jugase hubiese sido catastrófico. Ahora son dos factores circunstanciales, no una excusa para justificar errores. Así que el conjunto blanco ganó su 100º encuentro contra el DKV Joventut por 84-70 gracias su intensidad defensiva y a su voracidad en ataque, con especial mención al jugador que más está progresando con Messina como mentor: Novica Velickovic. El novato serbio se fue a los 27 puntos, 13 rebotes y 36 de valoración. Números que le valen para ser el MVP de la jornada y para que su equipo continúe siendo el único invicto de la competición.


Por un día el Real Madrid se quitó el sambenito de equipo que estruja al máximo los triunfos, pues de los siete precedentes tan sólo había ganado por más de seis puntos en tres ocasiones. Esta vez, y ante su público en Vistalegre, le tocó pasarlo en grande en los últimos minutos. En un santiamén, recién iniciado el último cuarto, Sergi Llull (16 puntos) anotó ocho tantos seguidos (68-57 a 7m 06s, la máxima ventaja hasta entonces) y acabó por desmoralizar a un DKV Joventut totalmente competitivo pese a la ínfima aportación de sus suplentes, que tan sólo anotaron 13 puntos. Los visitantes suplieron dicho déficit con una portentosa actuación de Clay Tucker (27 puntos), que ofreció su propuesta más coral, pues también repartió siete asistencias.


Tucker hubiese batido cualquier récord histórico de anotación del torneo si hubiese seguido con la racha que encadenó entre el final del segundo cuarto y el comienzo del tercero. 18 puntos sin fallo –cinco triples incluidos– anotó Tucker y el DKV Joventut obtuvo su penúltima ventaja (43-45 a los 21m 57s). volvió propio tirador, junto a Uros Tripkovic, había sido capital en un parcial de 0-10 al comienzo que contribuyó a la máxima renta visitante (11-18 a los 5m 45s). Dinámica que cambió en cuanto entró en la cancha Velickovic, fundamental en darle la vuelta a dicho balance (10-0), inmenso en los rebotes y certero en las canastas (al descanso llevaba ya 22 puntos de valoración tras 17 tantos y ocho capturas). El partido pudo ser un espectacular duelo entre Tucker y el propio Velickovic. Pero el serbio fue más constante. Como su equipo (14 recuperaciones por nueve pérdidas, 108 de valoración…). La apuesta personal de Messina continúa progresando. No era ni mucho menos un desconocido. El año pasado fue escogido el mejor joven de la Euroliga por delante de Llull y Ersan Ilyasova.


miércoles, 18 de noviembre de 2009

Por centímetros

Morris machaca ante Thomas y Cortaberria -ACB Photo/ F. Martínez.


Alcanzada la excelencia ante el Caja Laboral, el Barça resultó muy terrenal ante el Ayuda en Acción Fuenlabrada en uno de esos partidos incómodos, entre semana y que sólo son recordados en caso de derrota. Un triple de Ricky Rubio a 56s y una penetración de Juan Carlos Navarro (15 puntos) a 23s resolvieron un encuentro inesperadamente igualado en el tramo final (60-68). El conjunto azulgrana empata provisionalmente a siete victorias con el líder, el Real Madrid, que mañana jueves recibirá la visita del DKV Joventut (La 2, 20.00 h.).


Por centímetros ganó el Barça. Lo hizo en el doble sentido del término, por la exigua diferencia en el marcador y por lo puramente físico, la mayor altura de sus jugadores. La réplica adecuada a su ineficiencia en los triples (4/20) –con Navarro como el más obsesivo en dicho tiro, 2/9–. Curiosa paradoja, pues el sábado en el Palau el conjunto de Xavi Pascual había igualado el récord histórico de lanzamientos de tres de la Liga ACB (18). Negado desde fuera, el Barça se dio durante ciertos momentos un festín desde dentro, como demuestran los seis mates que hizo en la primera parte. Tres fueron de Terence Morris (13 puntos), atento al rebote ofensivo y estético en los alley oop. Estuvo perfecto en sus seis canastas, que coincidieron con la máxima renta que obtuvo el conjunto azulgrana (29-45 a los 26m 11s).


Reacción local


Por centímetros se sostuvo el Barça, cuando Boniface Ndong (nueve) palmeó los tiros defectuosos de sus compañeros, especialmente de Pete Mickeal, negado por un día (3/11). Y se creció el Ayuda en Acción Fuenlabrada, mermado por la ausencia de su estrella, Gerald Fitch, el jugador por el que se explican sus cuatro victorias iniciales y también las cuatro derrotas que encadena ahora, de las que el escolta estadounidense se ha perdido dos por lesión. Sin Fitch aumenta la responsabilidad de los otros dos que completan la tripleta de lujo del equipo modesto que sabe reinventarse año tras año: Tomas (16 puntos), que lleva sus iniciales C.T. como si fuese una estrella extravagante de la NBA y Esteban Batista (24), un pívot sin demasiado repertorio, pero eficaz. Thomas fue el líder local cuando tuvo un inicio fulgurante a modo de monólogo (2-12, a los 5m 56s) y con Batista como ayudante redujeron la distancia (18-19 a los 13m 11s).


Los pívots impulsaron a los visitantes al descanso (24-35) y cuando el equipo no supo encontrarlos y éstos no supieron aparecer llegó la réplica del Ayuda en Acción Fuenlabrada, con Batista, Colom y Thomas, que pareció surgir en el momento preciso para acerca a su equipo a tan sólo cinco puntos (54-59 a 3m 25s) aprovechando una pérdida inocente del Barça. Batista puso el 60-63 a 1m 16s y los visitantes sólo consiguieron respirar con un triple de Ricky. Un recurso que había sido menor durante toda la jornada, la errónea propuesta final de un conjunto de Luis Gil que estuvo a punto de ganar al campeón. Lo tuvo a centímetros.


lunes, 16 de noviembre de 2009

Fernando San Emeterio: “Rakocevic me enseñó a ser agresivo en el juego”

San Emeterio ha ganado la Copa y la Supercopa con el Caja Laboral -ACB Photo.


Es muy concreto y directo en sus respuestas. Tampoco es el día para que Fernando San Emeterio (Santander, 1984) elabore demasiadas teorías para justificar la derrota del Caja Laboral en el Palau por 100-72. Formado en el Valladolid y pieza clave en Girona, San Emeterio rechaza las polémicas y el victimismo. Supo ser prudente cuando estuvo a punto de dejar el club en verano y ahora es el jugador que más juega del equipo (33 minutos de media) y es el segundo más valorado del Caja laboral en la Liga ACB (15’6 puntos de valoración, 12’1 tantos). San Emeterio habló con Cronómetro de Récords después del partido ante el Barça y se mostró crítico con su actuación y la del equipo. Y especialmente amable para contestar la última pregunta, que no venía demasiado a cuento en una jornada tan aciaga.


No habéis tenido la consistencia suficiente cuando el Barça ha empezado a anotar y anotar triples.
Sí… Cuando se nos han ido al final del segundo cuarto y luego ya de quince tras el descanso… No hemos tirado el partido, pero vamos, nos han sacado del campo en el tercer cuarto.

Dusko ha dicho que os ha faltado paciencia.
Nos ha faltado paciencia en muchas cosas, además de otros aspectos como defensa y rebote.

Por ver algo positivo se puede destacar el rendimiento que habéis tenido del rebote ofensivo, especialmente Splitter.
Pero hemos tenido muchos fallos, nos han defendido muy bien. Nos han faltado muchas cosas.

Sobre todo en el inicio de la segunda parte. Ricky has ha robado muchos balones. Habéis podido un poco dormidos…
Sí, nos ha hecho mucho daño ese final de segundo cuarto y es cierto que hemos salido dormidos. Y cuando sales dormido aquí, te ganan así.

La imagen del equipo ha sido muy diferente a la que tiene que dar el equipo este año.
No estábamos jugando bien y hoy (por el sábado día 14) contra un equipo del potencial del Barça nos ha hecho mucho daño. Hay que seguir trabajando, hay mucha gente nueva, mucho que hacer. Esto es muy largo. El año pasado empezamos muy bien y no acabamos al mismo nivel. Hay que cambiar la tortilla.

¿Cómo ha cambiado tu rol en el partido? El año pasado era Rakocevic el titular y este año estás jugando más minutos por las lesiones de Oleson (ya recuperado) y Herrmann.
Nada, intento hacerlo lo mejor posible, jugando muchos minutos y de momento las cosas van saliendo bien.

Durante tu carrera has compartido (Yebra, Salenga, Thornton…). ¿Qué te enseñó Rakocevic?
A saber cómo trabajar cuando te defienden muy fuerte, ser agresivo en el juego y a intentar buscar siempre la canasta.

¿Cómo has pasado el verano con esa incertidumbre por no saber tu futuro?
Ha sido un verano complicado, un verano duro, pero ya es pasado. Todo está olvidado.

Muchos son los que piensan que eres uno de los jugadores más infravalorados de la Liga. ¿Crees que podrían aprovecharte más?
No sé. Intento hacerlo lo mejor posible cuando juego y lo que la gente piense... Si soy infravalorado no lo sé. Simplemente intento hacerlo lo mejor posible y con esa premisa estoy en la cancha.

No eres un tirador, pero hay un día que fuiste casi infalible. ¿Qué recuerdo tienes de un partido de FIBA Cup contra el Dijon en el que metiste un 10 de 11 en triple?
Un recuerdo agradable. Fue un día que entraba todo. Muy contento por ese partido. La verdad es que fue una sensación especial.

Tras dos años en el equipo, ¿cómo definirías el llamado carácter Baskonia?
(No puede aguantar la risa; también se ríe un miembro del equipo que pasa al lado). Lo definiría como un carácter con mucha energía que hoy no hemos podido demostrar.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Esta vez no hubo remontada

Gladyr defiende a Tucker -EFE.


La remontada se había convertido en el sino del DKV Joventut, en una concisión ineludible para conseguir la victoria. Su innegable capacidad de sacrificio le habían permitido ganar casi todos los partidos a excepción del disputado en el Palau con una trama parecida, una reacción encomiable y precisa cuando peor estaba jugando. Un guión que también pretendió repetir ante el Suzuki Manresa, contra el que llegó a perder por 17 puntos y se acercó a tan sólo dos en el último cuarto. Parecía que el conjunto de Sito Alonso iba a volver a ganar de la forma que más luce en las crónicas y en la pista: con sufrimiento y una lección de confianza en sí mismo. Pero su rival, todo un exponente de inversión aprovechada al límite, de pequeño experto en tambalear a los poderosos, tuvo la suficiente frialdad para anteponerse a la nueva situación y con los triples de Gladyr (13 puntos) y el liderazgo de Rodrigo San Miguel (14) acabó ganando por 69-82. El Suzuki Manresa no se imponía en Badalona desde 1999 y como segundo premio tuvo al MVP de la jornada, Román Montáñez, exponente de lo que es el club: un jugador trabajador lejos de los focos mediáticos (36 puntos de valoración por 19 tantos, siete rebotes, seis asistencias…).


La actuación de Montañez resultó completa: recibió ocho faltas personales y metió sus 12 tiros libres. En ese aspecto (5/9 de los locales por 24/29 de los visitantes) y en el balance de rebotes (19 por 35) quedaron marcadas las diferencias entre ambos equipos, que curiosamente presentaron la misma estadística en lanzamientos de dos (17/28). También coincidieron en el número de pérdidas (17), pero el DKV Joventut sólo recuperó cinco. El conjunto verdinegro volvió a ser un equipo que transita con tremendos altibajos, en parte, por el bajo rendimiento de sus pívots (sólo 24 puntos). Entre Koffi y Sonseca se quedaron en uno, y sólo Bueno, Bogdanovic y Norel estuvieron a un nivel aceptable. El déficit en sus hombres altos obligó una vez más al DKV Joventut a depender en exceso de sus exteriores, pero el problema es que esta vez no funcionó su director titular, Valters, más eficiente como anotador puntual que como organizador. Tampoco destacó Tucker (15 puntos), que volvió a ofrecer su versión de tirador de rachas, perfecto para grandes parciales a favor, el prototipo ideal para remontar partidos imposibles. Pero también capaz de no anotar cuando más se le requiere.


Manojo de nervios


Con el peor Tucker, que llegó a los -5 de valoración, se vio el mejor Suzuki Manresa, tanto en el inicio como en el final del partido. Los visitantes obtuvieron su máxima ventaja de 17 puntos (10-27 a los 13m 55s) gracias a los triples de Jordi Grimau (16 puntos) y las penetraciones de Montáñez. Pero justo entonces surgió Tucker, que se fue al descanso (29-33) como protagonista del encuentro y siendo el líder de los locales con diez puntos casi seguidos. La trama era similar a los partidos contra Cajasol o Gran Canaria. Así que como ya habían hecho los otros rivales, empezó a tambalearse el conjunto de Jaume Ponsarnau, en el que sólo Montáñez no se mostraba como un manojo de nervios. Ocasión que los exteriores del DKV Joventut Tucker incluido– y Bogdanovic rentabilizaron para rebajar la desventaja a dos puntos (49-51 a 9m 28s). Pero ahí finalizó la aportación anotador de Tucker, y la responsabilidad pasó a Norel, al que su equipo quiso encontrar demasiado. Al pívot holandés le queda mucho por jugar para ser el jugador referente y el Suzuki Manresa con Gladyr y sobre todo con San Miguel perfecto sentenció un partido que gobernó casi siempre. Hasta el intento de remontada del DKV Joventut. Porque esta vez no la hubo.