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martes, 30 de septiembre de 2008
Rossi: nunca es tarde para volver
viernes, 26 de septiembre de 2008
Un Barça experimental cae ante el Tau en un pobre final (73-70)
La Supercopa ACB siempre llega demasiado pronto para los equipos que año tras año cambian varias de sus piezas para olvidar su fracaso más inmediato. Es el caso del Barça, que en las últimas cuatro temporadas sólo lleva dos títulos: ganó precisamente la primera edición de este joven torneo en 2004 y, contra pronóstico y con suma autoridad, la Copa de 2007. Al Tau le sucede todo lo contrario, parece llegarle en un momento perfecto, aunque no tenga a todos sus mejores disponibles. Esta vez no podía contar con Tiago Splitter, el MVP de esta competición los dos últimos años. Su cinco titular. No encontró a faltar al brasileño porque tras una campaña marcada por cuestiones extradeportivas e indisciplina descubrió a Will McDonald. El pívot estadounidense fue clave en el inicio del partido, cuando anotó 10 puntos y contribuyó a un parcial de 15-1 (21-9, a los 8’28’’) y al final, cuando anotó un triple sobre la bocina a 1’56’’ del final. Esa acción (72-70) fue decisiva porque sólo se metería una canasta más, un tiro libre de Igor Rakocevic, el otro anotador del día del Tau (18 puntos).
El Barça demostró que aún no sabe gestionar su ansiedad y basó sus últimos ataques en acciones anárquicas: triples mal seleccionados como los de Ersan Ilyasova o Víctor Sada o errores inexplicados, como la canasta a aro pasado de Juan Carlos Navarro o la falta de entendimiento entre éste y Gianluca Basile. El escolta catalán tenía que asistir al italiano para que lograse el triple que forzase la prórroga pero la pelota se perdió por la línea de fondo. En la otra semifinal, el CAI Zaragoza ganó con facilidad al DKV Joventut (96-81). Quinteros y Green anotaron entre los dos 39 puntos, mientras que por la penya sólo cumplió Mallet (seis triples).
Parcial de 7-4
En la reanudación el Barça, por momentos, se mostró con un equipo compensado y ordenado. Lo dirigía Roger Grimau, que es el exponente de sacrificio y polivalencia. Con Pepe Sánchez en el Madrid, ninguno de los tres bases ofreció un mínimo de confianza. Sorprendentemente Jaka Lakovic fue titular, pero sólo jugó los primeros seis minutos. Le sustituyó uno de los fichajes estrella, Andre Barrett, un trotamundos que parece perdido todavía después de cambiar tanto de equipo. El último experimento, Sada, está lejos de su nivel en Akasvayu, pero precisamente un triple suyo le dio al conjunto azulgrana la mayor ventaja del partido (46-50 a los 22’13’’). Eran momentos de triples, de defensas blandas, de ataques casi perfectos. Mirza Teletovic demostraba su habilidad desde la línea de tres y David Andersen, todo un tricampeón de la Euroliga, simplemente ratificaba que es un jugador delicioso. En breve Daniel Santiago, ex de Unicaja, podría ser su recambio.
El regreso de Juan Carlos Navarro debe ser la gran noticia para el barcelonismo. Sobre el escolta catalana tiene que pasar gran parte de la responsabilidad anotadora del equipo. Pero su rendimiento, de momento, es intermitente. Navarro anotó dos puntos en el primer período, contribuyó a la remontada en el segundo (10), no anotó en el tercero y fue él único en sumar en el último. Lo hizo tras un par de contras rápidas (67-70 a 4’40’’ del final). Ahí se acabó el partido para el Barça, incapaz de hilvanar jugadas que no fuesen anárquicas o pasionales. Así que al Tau le bastó con un triple de Mc Donald sobre la bocina de McDonald a 1’56’’ y con un tiro libre de Rakocevic. Navarro acababa de fallar un tiro a aro pasado. Después, en la última jugada, no se entendería con Basile, que no pudo coger la asistencia y ni tan siquiera pudo intentar el triple que podría haber forzado la prórroga. Dusko Ivanovic se mostraba casi impasible en el blanquillo vitoriano: se había vengado de su ex equipo, del que había salido mal y tras declarar que no podía hacer nada más con la plantilla que tenía. “Cualquier partido es especial”, había dicho en la previa el montenegrino. No se lo cree nadie.
domingo, 14 de septiembre de 2008
Rossi se impone con suficiencia en Indianápolis y podría ser campeón en Japón con un tercer puesto
“Mi defecto es querer ganar más”, confiesa el nadador estadounidense Michael Phelps, el mejor deportista olímpico de todos los tiempos. Valentino Rossi (Tavullia, Italia, 1979) suscribiría esas palabras si se las mencionaran. Il Dottore siempre ha arriesgado al límite porque su objetivo no es otro que llegar el primero. Lo necesite o no. En el circuito de Indianápolis, bajo una intensa lluvia, con mucho viento y la pista sucia, Rossi no tenía por qué exhibirse. En la tercera vuelta, con Casey Stoner, su único rival por el Mundial, muy retrasado, podía haber conservado su segundo puesto tras Nicky Hayden. Pero Il Dottore no paró de pilotar al límite ni tan siquiera cuando pasó al estadounidense. Sólo se frenó cuando apareció la bandera roja y se suspendió la carrera a falta de ocho vueltas. Fue un respiro para el italiano -"era muy peligroso seguir en esas condiciones"- y para el propio Hayden, que estaba a punto de ser superado por Jorge Lorenzo. El balear, totalmente recuperado de sus continuas caídas, había sido segundo en Misano. La lucha por el subcampeonato es uno de los pocos incentivos que le quedan al Mundial: Stoner le saca sólo siete puntos a Dani Pedrosa y 44 al propio Lorenzo. Mientras que a Rossi, que tiene 87 puntos de ventaja, le basta un tercer puesto en la próxima carrera, el 28 de septiembre en Japón, para ser campeón virtual y lograr su octavo título. En Indianápolis, además, Il Dottore superó el récord de victorias en la máxima categoría de Agostini (el registro a batir ahora son 69) y sumó su séptimo triunfo de la temporada, el cuarto consecutivo, algo que no conseguía desde 2005. Es cuestión de días que vuelva a ser el más grande.
A veces la vida concede situaciones para minimizar los daños del pasado. Habrá quien califique como “venganza” esas situaciones. Sea como sea Rossi volvió a repetir un gran duelo con Hayden, el piloto que en 2006 cerró su hegemonía en el Mundial. Con tan sólo dos triunfos el estadounidense logró uno de los campeonatos más descafeinados de los últimos años. En Indianápolis se repitió ese enfrentamiento e Il Dottore fue ahora el ganador. El cuerpo a cuerpo duró diez vueltas, en las que el italiano puso nervioso a Hayden, que llevaba dos años sin completar primero un giro. Al estadounidense se le notaba inquieto y su moto, a la mínima, se deslizaba. Así que en el ecuador de la prueba, en una apurada de frenada en una curva de izquierda, Rossi le adelantó y a partir de entonces se distanció. Su triunfo era ya incuestionable.
Istanbul Park
El piloto de Yamaha no bajó el ritmo y siguió acumulando vueltas rápidas. Quería mejorar un registro realmente extraño: sólo había conseguido una victoria en las siete últimas veces que había partido desde la pole. Rossi además ganó en un trazado en el que nunca había corrido y ahora sólo le falta imponerse en Turquía para poder presumir que ha sido el mejor en todos los circuitos. Para lograrlo Dorna tendría que volver a incluir en el calendario el circuito de Istanbul Park, uno de los escenarios preferidos del piloto de Fórmula 1 Felipe Massa, que se ha impuesto los tres últimos años.
En Indianápolis Hayden recuperó sensaciones pasadas y aparcó sus últimas críticas, en las que acusaba a Honda de no ser un equipo y de trabajar casi en exclusiva para Pedrosa, al que le han permitido cambiar de marca de neumáticos (de Michelin a Bridgestone). “A mí no me han dejado nunca”, se quejó el estadounidense, que ya ha anunciado que la próxima temporada correrá en Ducati. Será el compañero de Stoner, al que sólo le queda el reto de asegurar el subcampeonato. El actual campeón, que esta vez fue cuarto, lleva 33 de los últimos 100 puntos posibles. Pedrosa, que estrenaba motor y neumáticos Bridgestone completó una decepcionante octava posición.
Hayden tuvo mucha suerte. Seguramente si no hubiesen mostrado la bandera roja Lorenzo le hubiera adelantado. “Han parado la carrera cuando estaba a punto de pasar a uno de los suyos. Supongo que será casualidad”, bromeó el español, que realizó varios adelantamientos al límite. El mejor, sin duda, el que le hizo en la tercera vuelta a Rossi. El interior, casi sin espacio, fue impagable. Pero el heptacampeón le rebasó metros después. Fue el penúltimo obstáculo para Il Dottore. Andrea Dovizioso tampoco pudo resistirse demasiado. Sólo aguantó Hayden. El duelo se convirtió en un regresión al pasado, pero el desenlace no tuvo nada que ver.
Vettel se convierte en Monza en el ganador de un GP más joven de la historia
Cuando un mito se retira de la competición muchos intentan encontrar o pronosticar quién será su sucesor, determinar si hay alguien con las suficientes aptitudes para ser capaz de igualar o superar al deportista que ha marcado una época. Esa situación se produjo, por ejemplo, hace poco más de dos años, cuando Michael Schumacher, el mejor piloto de todos los tiempos, confirmó tras su triunfo Monza que se retiraba de
El icono de
Su debut en
“Todavía es pronto para hablar de futuro, pero tiene el potencial para llegar a lo más alto”, analizó Schumacher sobre Vettel. Ambos participaron y ganaron como equipo en la Race of Champions de 2007. El piloto de Toro Rosso también es el más joven en puntuar en el Mundial: la temporada pasada, con 19 años y 349 días, fue séptimo en el GP de EE UU. Era su debut en
Más allá de la exhibición de Vettel, Hamilton y Alonso fueron los otros grandes triunfadores en Monza. El británico, tras su pésima calificación estaba a un lugar de los puntos tras las primeras quince vueltas, tras superar al límite de la legalidad a Tim Glock. Menos le había costado adelantar a Kimi Raikkonen, que acabó noveno y tiene ya 21 puntos de desventaja sobre el líder. Sin duda, el momento en el que disfrutó más Hamilton fue cuando adelantó a Alonso un par de vueltas después. Eran los peores instantes para el asturiano, que también cedió ante Glock. En el giro 30 Alonso realizó su única parada. “Tomamos la decisión acertada de poner neumáticos intermedios, fuimos los segundos en hacerlo y tuvimos suerte, a partir de ahí todo fue bien. Para mí, la pista era para intermedios, pero llamé al box para preguntar”, explicó el bicampeón. Era un riesgo importante, porque si empezaba a llover bien los accidentes eran casi inevitables. Salió bien y poco después gran parte del resto de pilotos utilizaron la misma estrategia.
Hamilton también quería ir a una sola parada, pero tuvo que pasar otra vez por boxes para cargar el alerón delantero. Su obsesión pasó a ser entonces adelantar a Massa, que pese a sus habituales indecisiones en el cuerpo a cuerpo, supo resistir. El Mundial sigue más que abierto y ya tiene a un nuevo ganador más precoz. Se llama Sebastian Vettel y cuenta con la confianza de Schumacher.
domingo, 7 de septiembre de 2008
Hamilton pierde su triunfo en Bélgica a favor de Massa tras un maniobra ilegal para la FIA con Raikkonen
“El año pasado mi gran preocupación era demostrar a todo el mundo que no era medio segundo más lento que Fernando (Alonso) como algunos creían. Si me hubieran puesto a Michael Schumacher como compañero, también habría querido demostrar que no era el numero dos”, confesaba hace unos días Lewis Hamilton en el diario The Times. “Pero esta temporada quiero hacer las cosas usando mi cerebro. Mi único objetivo es ganar el título mundial”, añadía el británico. Era una declaración de intenciones: en Spa-Francorchamps no arriesgaría si la situación no lo requisiese. Pero o no se acordó de su discurso o realmente Hamilton aún no es tan frío como cree. Tenía garantizada la segunda posición y Felipe Massa, su principal (y casi único) rival, era tercero a una distancia insalvable. No precipitarse era lo más sensato porque adelantar en un trazado tan complejo como el del GP de Bélgica y bajo la lluvia era un despropósito para cualquiera que tuviese algo que perder.
Sin embargo, Hamilton decidió atacar a Kimi Raikkonen sin contemplaciones, quería volver a demostrar que es el mejor, y lo hizo protagonizando uno de los duelos más espectaculares (y absurdos) de los últimos años. El McLaren se acercó a centímetros del Ferrari de Raikkonen, se tocaron y Hamilton cortó la variante de entrada a meta. Reglamento en mano el ojo derecho de Ron Dennis tenía que dejar pasar al finlandés. Así lo hizo, pero tardó unos metros después, en la curva de
La remontada de Heidfeld
El segundo gran beneficiado de la jornada fue Nick Heidfeld, que tras comprobar cómo la lluvia volvía a aparecer en las últimas vueltas decidió cambiar los neumáticos dos giros antes del final. El planteamiento idóneo para protagonizar una espléndida remontada y concluir tercero, segundo finalmente tras la sanción a Hamilton. Cerca del podio se quedó Fernando Alonso, que remontó dos posiciones en la salida y cuando rodaba tercero en el último giro se fue al pit stop para poner los intermedios. Pasó a ser octavo, pero en los últimos metros remontó hasta la cuarta posición, tras superar a
“La decisión de entrar en boxes en ese momento fue conjunta, había que hacerlo como fuera, pero tendría que haber sido una vuelta antes, como hizo Heidfeld", explicó Alonso. "Decidimos parar porque si no lo hacíamos teníamos muchas posibilidades de acabar en el muro. Al final hubiese sido cuarto igual", valoró el bicampeón del mundo, que cree “imposible” repetir o mejorar este resultado en el próxima prueba, en Monza.




