domingo, 22 de febrero de 2015

El telescopio de Rudy Fernández

El alero mallorquín, escogido MVP, y una canasta de Sergio Rodríguez dan al Madrid su 25ª Copa ante un Barça liderado por un Tomic inmenso (71-77)

Rudy protege el balón ante Satoransky y Doellman. ACB Photo. 

Ha sido el descartado para jugar la Copa del Rey, pero a Salah Mejri, la torre del Madrid (2,17 metros), nadie le quita la sonrisa. Tiene en sus hombros al gran responsable de su felicidad, un Rudy Fernández (Palma de Mallorca, 1985) coronado MVP de la Copa del Rey por tercera vez en su carrera y que cumple la tradición familiar de los Fernández. Como su hermana Marta, se entretiene en cortar la red de una de las canastas y se la coloca a modo de collar. A unos metros, Ante Tomic, otro de 2,17 metros, no sabe hacia dónde

Angelica Robinson: "Soy una jugadora de equipo"

Cronómetro de Récords habla con la pívot estadounidense de Perfumerías Avenida, MVP de la Copa por segundo curso consecutivo

Angelica Robinson, tras la final de Copa. Foto: Toni Delgado. 

Angelica Robinson (Atlanta, EE UU, 1987) se queda paralizada y durante unos segundos pierde de vista a sus compañeras. Tiene las rodillas flexionadas, la mirada fija y los ojos encogidos. Su cara se llena de lágrimas y los fotógrafos captan su reacción hasta tirados por el suelo. Cualquier recurso será bueno para describir la emoción de Angel, superada por las circunstancias, por ganar su segunda Copa de la Reina con Perfumerías Avenida y conseguir su segundo MVP consecutivo. Poco después, ya más calmada, pero igual de contenta, atiende a Cronómetro de Récords en el parqué del Pabellón Jorge Garbajosa.

Sergio Llull es insaciable

El Madrid destroza el récord de triples de la Copa del Rey (16) y desmonta al Joventut en el tercer cuarto (83-100)


Llull protege el balón ante Sergi Vidal. ACB Photo. 

Lleva el 23 por su ídolo, Michael Jordan, y es tan ambicioso que, como le confesaba a Faustino Sáez en El País, le gustaría jugar los 40 minutos. "Pero somos un equipo y eso imposible", cerraba Sergio Llull (Maó, Menorca, 1987). En la foto que ilustra el artículo se le ve serio y mirándose a un espejo con la pelota en la mano. Con una calma que nunca tiene en la pista, donde se convierte en un torbellino. En un jugador con piernas de atleta, la finura de un cirujano y el temple de un ajedrecista. A la determinación que